Opinión

Jacinta Sandiford Amador

Gonzalo Escobar Villavicencio

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Leonardo Escobar Bravo

leonardoescobarb@hotmail.com

 

A finales del siglo XIX, Fitzgerald Sandiford vino desde la isla de Barbados a Ecuador como uno de los técnicos contratados para la construcción del ferrocarril Guayaquil-Quito. Este extranjero se afincó, en unión con Benedicta Amador, en la entonces parroquia rural de Eloy Alfaro, que eventualmente se convirtió en ciudad y cabecera cantonal de Durán. La pareja Sandiford Amador habría de formar una de las familias deportivas más célebres en la historia del Ecuador, y entre estos íconos estaría Jacinta Sandiford Amador.

Jacinta nació el 9 de abril de 1932, y casi veinte años después habría de alcanzar la fama internacional gracias a su destreza deportiva. En 1942, Argentina fue elegida para organizar los Primeros Juegos Panamericanos, pero las secuelas de la Segunda Guerra Mundial continuaban, ocupando las preocupaciones políticas en la mayoría de naciones; por esto se optó por retrasarlas hasta 1951.

Los Juegos Panamericanos de 1951 fueron los primeros del continente y desarrollados en la ciudad de Avellaneda (zona sur del Área Metropolitana de Buenos Aires), conglomeró a más de 2.500 atletas de 21 naciones americanas. El acto inaugural se llevó a cabo en el Estadio Presidente Perón -muy conocido como El Cilindro-, el domingo 25 de febrero de 1951. En el palco oficial se encontraban el presidente de la república, Juan Domingo Perón, y su afamada esposa Evita.

En la ceremonia de apertura, el 25 de febrero, desfilaron las 21 delegaciones, acompañadas por la música de bandas militares. Acto seguido, el basquetbolista argentino Oscar Furlong izó la bandera Olímpica y el Presidente Perón declaró inaugurados los Primeros Panamericanos. A esto, el atleta griego Arístides Roubanis procedió a encender el primero pebetero panamericano de la historia -el Primer Fuego había sido transportado desde Olimpia, Grecia, en un vuelo especial de Aerolíneas Argentinas que aterrizó en el Aeropuerto Internacional de Ezeiza, pocas horas antes de la inauguración oficial. Para finalizar el evento se iluminó el cielo con fuegos artificiales, siendo la primera vez en la historia de Juegos Olímpicos, y ceremonias de otras índoles, que se cerraba un acto de esta manera; algo que se convertiría en un cierre de protocolo en este tipo de ceremonias.

Pocos días después, en el 6 de marzo, la ecuatoriana Jacinta Sandiford Amador sorprendió al mundo al adueñarse del oro en la prueba de salto largo, con un registro de 1,45 metros; la atleta de Durán obtuvo así la primera de las medallas doradas de Ecuador en la historia de la justa continental. La atleta y basquetbolista formó parte del auge deportivo en la década del 50. Llegó a ser campeona en el Bolivariano de Venezuela, superando su record con un salto de 1,47m; compitió como invitada especial en la Olimpiada Universitaria de Berlín, logrando un salto de 1,50m; y en Quito se consagró Campeona Nacional de Salto Alto con un nuevo record de 1,52 metros. Jacinta logró una prodigiosa carrera en el deporte, poniendo el nombre de Ecuador en alto; ella murió el 1 de enero de 1987, habiendo forjado un legado para el atleta nacional.

 No solo ella fue aclamada en su familia, pues sus hermanos Pablo, conocido como la “Maravilla Negra” o “Araña Negra”, fue una estrella del baloncesto que se dio a conocer internacionalmente en 1940, cuando anotó 37 puntos frente a la selección de Colombia, más que todo el equipo contrario, que anotó 34. En varios campeonatos internacionales resultó máximo anotador y fue pieza insustituible en el equipo del Guayas, que mantuvo el primer puesto en la liga nacional durante 40 años. Participó activamente en este deporte hasta 1975. En la familia Sandiford Amador se cuentan también Pío, Severo, Lorenzo, Gilberto, Susana y Eulogía, todos glorias del atletismo y baloncesto ecuatorianos, y de clubes como el Atlethic Club y el Ferroviario.

Este mes de febrero de 2016 se ha celebrado el mes de la historia afroamericana en los Estados Unidos; una celebración que viene desde 1926, primero una semana y luego instituida por todo el mes de febrero. Obama coronó la ocasión invitando a Virginia McLaurin, una mujer 106 años, a la Casa Blanca, donde bailó de emoción. Hoy, el nombre de los Sandiford Amador parce algo olvidado, a pesar de lo mucho que le dieron a nuestro país; otros más privilegiados de raza y posición social ocupan nuestras memorias. Siendo que el domingo 6 de marzo está próximo, se cumplirán 65 años de la hazaña de Jacinta, y como las naciones desarrolladas, deberíamos esforzarnos más por reconocer a aquellos que vinieron desde abajo, y a punta de gran esfuerzo y sudor exaltaron el nombre de nuestro país, este caso los afro-ecuatorianos Sandiford Amador, nuestra versión sudamericana de héroes olímpicos.

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