Opinión

Ion Draghita: “Veo tantas oportunidades que a veces no sé cuál elegir”

Tiene 31 años y dice que su historia “a nivel profesional” es un reflejo de la su padre, un prófugo rumano que llegó a Barcelona huyendo el régimen de Ceaușescu y empezando desde muy abajo, casi sin estudios ni hablar el idioma, acabó triunfando con su propia empresa. Tampoco Ion Draghita ha sido nunca buen estudiante porque lo que de verdad le tira desde antes de los 18 años es vender cosas, sobre todo por internet, que es lo que hace también ahora con su empresa Fancyhaus .

Con el propósito de aprender viajó con 20 años a California, donde permaneció 4 meses “explorándolo todo, viendo la mentalidad americana y utilizando las herramientas digitales. Casi todo lo que sé de emprendimiento creo que lo he aprendido gracias a Google, a foros y a libros estadounidenses. Casi todo el conocimiento mas potente venía de allí”.

En EE.UU le fue bien, pero la torta se la dio al regresar a España. “Volví muy motivado y con ganas de montar algo”. Así es como crea su primera startup, vayanoche.com una empresa de ticketing online para el mundo de la noche. “La idea era buena y los números salían, el fallo fue que me junté con unos socios tecnológicos que no apostaban tanto por la idea como por lo que yo podía pagarles con la financiación obtenida. Ahogaron la empresa en facturas de programación en lugar de ayudarnos a crecer». De aquí extrajo Draghita tres lecciones principales: no volver a iniciar un proyecto con financiación externa, asóciate a gente que tenga que perder lo mismo que tú y busca algo que de verdad te apasione, porque a él la noche le terminó aburriendo.

Como, aunque a regañadientes, él terminó formándose en Comunicación, lo siguiente que hizo fue dedicarse a la consultoría de marketing digital y social media. Aprendió sobre la marcha. Conforme recibía servicios él se los preparaba, con tal acierto que finalmente le llegó una oferta de trabajo en Nestlé. “Creo que fui la primera persona contratada en la empresa por mi talento, no por mi currículo académico”. Pero el asentamiento duró solo 3 meses. “Salí llorando de allí, pero de alegría. No soy de estar cada día en el mismo sitio y tampoco entiendo a esas empresas que dicen que buscan talento y luego tienen que validarlo todo”.

El paso siguiente fue crear otra pequeña agencia de marketing digital, ZAAK Agency, que luego ha ido migrando a otro proyecto bautizado como Atlas Leaders y que quiere convertir en una escuela de ayuda a emprendedores y empresas enseñando “las metodologías que he seguido para crear mis empresas. También tendrá una parte de aceleradora para ayudar a crecer proyectos que creamos interesantes”. La idea está todavía en desarrollo, pero dice que surge de una necesidad. “Es verdad que cada vez los emprendedores están más formados, pero también me encuentro con muchos que tienen talento, muy buen producto, pero que no sabe venderlo, comunicarlo ni cómo hacer su empresa rentable y escalable. Ahí veo un gap enorme”.

Entre sus virtudes dice no tener miedo absolutamente a nada y contar con una habilidad especial para detectar oportunidades de negocio. Y como suele suceder, en su gran virtud se halla también su mayor debilidad. “Veo demasiadas oportunidades y me gustaría estar en todas, a veces pienso que la vida es muy corta y tengo poco tiempo para hacerlo todo”.

Fuente: Revista Emprendedores