Opinión

INVESTIGACIÓN Y DESARROLLO AGROPECUARIO. COMPARATIVO REGIÓN ANDINA

Emilio Gallardo Gonzalez/Guayaquil
emilioegallardog@gmail.com

¨De paso, el segundo mandatario ha reconocido que poco se hace por el sector agrícola, mientras los agricultores y ganaderos reclaman por la falta de atención oficial y por la escasa efectividad del INIAP en el desarrollo del sector, que es considerado desde siempre como el fundamental sostén de la economía nacional.” (El Comercio, Quito, Editorial, 8 de mayo de 1990)

El editorial mencionado, escrito hace treinta y tres años, sigue siendo igualmente válido hoy en día. Es evidente la importancia del sector agropecuario. Se dice que lo evidente es la mitad de la historia; en este caso, la otra mitad es la politiquería de algunos políticos y dirigentes del sector.

Gran parte del rezago y dicotomía del sector agropecuario ecuatoriano se debe a la falta de inversión en investigación y desarrollo. Si realizamos un análisis comparativo breve entre los países de la región andina, que por si misma no se considera una región con un alto nivel de desarrollo agrícola en comparación con otras partes del mundo, podemos mencionar algunos datos que consideramos relevantes, según fuentes de institutos de investigación de países andinos. (se excluye Venezuela por falta de información).

Con respecto al gasto en investigación y desarrollo (I y D) como porcentaje del producto interno bruto agropecuario (PIBA), Chile invierte el 1.64%, Colombia 0.79%, Bolivia 0.50%, Perú 0.40%, Ecuador 0.18%. Los estándares internacionales recomiendan mínimo del 1.5% a 2% del PIBA. Con el propósito de ilustrar la diferencia aproximada entre 0.18% ($18 millones) y 1.64% ($160 millones) en relación al PIBA de Ecuador, significa casi nueve veces más si nuestro país invertiría al mismo nivel que Chile.

Al igual que la asignación de recursos, es fundamental el número total de investigadores a tiempo completo, incluyendo instituciones públicas y privadas de investigación, universidades y agencias de desarrollo-ONGs. Colombia tiene 1,100 investigadores, Chile cuenta con 716, Perú con 340, Bolivia con 166, Ecuador 101. (otras fuentes 140).

Con respecto a títulos de PhD. Chile tiene 37% de los investigadores, Colombia el 23%, Perú el 17%, Bolivia el 15% Ecuador el 12%. (2020). En Ecuador, según en el 2020, los cultivos representan el 75% de los trabajos de investigación realizados, la silvicultura el 9%, la ganadería el 6%, los recursos naturales el 4% y otros representan el 6%. En cuanto a los investigadores por género en Ecuador, Perú y Bolivia aproximadamente uno de cada cuatro son mujeres, en Colombia y Chile uno de cada tres.

Estudios realizados y validados por la FAO, indican que la tasa de retorno económico de la investigación agropecuaria en América Latina es del 46% y el incremento en la inversión del 15% al 20% tienen una incidencia en el aumento de productividad del 1% anual, dependiendo de la etapa y la relación (y/x) en la función de producción total del sector agropecuario de cada país. Si revisamos nuevamente, la diferencia en la magnitud de la inversión en I y D de 0.18% al 1.64% del PIBA, podemos colegir el gran impacto que tendría en la productividad agropecuaria de nuestro país.

Es indudable la necesidad de invertir en investigación y desarrollo agropecuario. Se argumenta que, por falta de recursos y porque somos un país relativamente ¨pobre¨ no invertimos en tecnología. Considero que este argumento no tiene sentido; justamente, debido a esas razones, es prioritario que el país invierta en investigación.

La pregunta es ¿Cómo obtenemos los recursos? No Podemos seguir esperando que los gobiernos solucionen el problema. No lo han hecho, ni siquiera en épocas de bonanzas económicas. La solución está en la iniciativa de los propios agricultores y ganaderos, a través de contribuciones parafiscales, lo que al mismo liberaría al sector del paternalismo y la demagogia. Para algunos políticos y dirigentes esta solución seguramente es «políticamente totalmente incorrecta».