Internacional

Insultos y polémicas recrudecen campaña boliviana por reelección de Morales

El uso intenso que el Gobierno hace para su campaña de los medios del Estado, en particular del canal estatal Bolivia TV, es otro de los ejes del enfrentamiento con la oposición.

LA PAZ.  Una escalada de insultos, supuestas mentiras y polémicas sobre documentos militares, propaganda oficialista en medios estatales e incluso el corte de pelo del presidente Evo Morales, crispan en Bolivia la campaña para el referendo sobre una posible nueva candidatura del mandatario.

La controversia entre oficialistas y opositores ha subido de tono al acercarse la fecha de la votación del referendo prevista para el 21 de febrero y tras la difusión de encuestas que se contradicen sobre si hay o no apoyo mayoritario al intento de Morales de gobernar hasta el 2025.

El referendo dirimirá si se reforma o no la Constitución para permitir que Morales y su vicepresidente, Álvaro García Linera, postulen en 2019, cuando estén a punto de terminar su tercer mandato consecutivo desde que iniciaron su gobierno en 2006.

García Linera tildó en las últimas horas de “mentirosos y tontos” a opositores y a algunos medios de comunicación en rechazo a una denuncia de la oposición sobre una supuesta irregularidad en el trámite que hizo para obtener su libreta de servicio militar, que es un documento obligatorio para ser candidato en Bolivia.

Los ataques apuntaron al opositor y tres veces candidato presidencial Samuel Doria Medina y a medios de comunicación que hicieron eco de esas denuncias que cuestionaban la legalidad de la inscripción de García Linera como acompañante de Morales en la fórmula que ganó los comicios de diciembre del 2005.

El Tribunal Supremo Electoral (TSE) zanjó la discusión afirmando que los documentos del vicepresidente están en regla.

“Yo no sé si caen en estos errores por maliciosos o por tontos (…) La oposición me acaba de regalar un gol de cabeza desde media cancha”, dijo el martes García Linera, satisfecho por tener la oportunidad de propinar un revés a los opositores con este desmentido.

El cruce de ataques tuvo otro hito cuando hace unos días Doria Medina “retuiteó” la imagen de una factura de casi 200 dólares pagada por el Gobierno por un supuesto lavado, corte de pelo y masaje capilar de Morales en una afamada peluquería de La Paz.

La factura resultó ser falsa y el peluquero Rodolfo Paz tuvo que presentarse en una rueda de prensa en el Palacio de Gobierno para aclarar que nunca dio ese servicio a Morales, pero su aclaración no evitó la “viralización” de “memes” y burlas sobre la melena del mandatario.

El uso intenso que el Gobierno hace para su campaña de los medios del Estado, en particular del canal estatal Bolivia TV, es otro de los ejes del enfrentamiento con la oposición.

Morales ganó hoy la ronda más reciente de esa polémica gracias a una resolución del Tribunal Constitucional (TC) que quitó la razón al órgano electoral sobre el tiempo que deben durar las retransmisiones de actos de inauguración del Gobierno.

El TC declaró inconstitucional una decisión del órgano electoral que limitaba a 15 minutos las transmisiones que realiza el canal estatal de Morales entregando obras, que siempre rebasan esa duración y se mezclan con propaganda oficialista.

El órgano electoral sancionó a Bolivia TV con una multa de 12.500 dólares por haber violado las restricciones de tiempo para esas retransmisiones.

Según el legislador opositor Tomás Monasterio, la decisión del TC “está dejando muchas sombras” porque Morales usa su agenda oficial para “camuflar una campaña” a favor del “Sí” a la reforma constitucional que le abriría la puerta a la reelección.

La campaña también salpicó hace unos días de forma inesperada al expresidente Carlos Mesa (2003-2005), cuya actuación como vocero de la defensa de la causa marítima de su país ante Chile le ha valido un reconocimiento generalizado en Bolivia.

Mesa comentó que las reformas de Morales tienen una deuda con las ya impulsadas por su antecesor, el exmandatario Gonzalo Sánchez de Lozada (1993-1997 y 2002-2003), que es un enemigo político del mandatario indígena, pero la apreciación histórica derivó en una ola de críticas.

Morales replicó atacando a Mesa y llamándolo vocero del “No” en el referendo y le acusó de recibir instrucciones del opositor Carlos Sánchez Berzaín, que vive en EE.UU., mientras que García Linera tildó al vocero de la causa marítima de “rotundo fracaso” como político.

El presidente y el vicepresidente recurren con frecuencia a vincular a sus críticos con Sánchez Berzaín, mientras los aludidos rechazan ofendidos la existencia de este nexo.

Sánchez Berzaín huyó junto al expresidente Sánchez de Lozada a Estados Unidos en 2003 tras la represión militar que dejó decenas de muertos en septiembre y octubre de ese año. (EFE/La Nación)