Opinión

Insólita acción Rusa

Lic. Denisse Casalí L.

denissecasali@gmail.com

@denissitacl

Me dicen Rusia y siento frío, me vuelven a mencionar este país y pienso en vodka; pero de hoy en adelante ya no será así; cuando me menciones esta nación automáticamente pensaré en un imperio fundido en una sociedad de líderes extremadamente machistas y mujeres viviendo en un mundo de abuso y opresión.

Tuve que leer tres veces una publicación referente al defensor de la poligamia “Razmán Kadýrov” en un medio de prensa escrita confiable para convencerme de que lo que estaba leyendo era real y existía al otro lado del mundo. Justo cuando pensaba que Latinoamérica enfrentaba problemas serios de libertad llega esto a mí, cautivando mi atención y de cierta forma aterrando mi lado pro femenino.

Razmán K. (líder de la república rusa de Chechenia), exigió que se prohíba el uso de la aplicación Whatsapp en manos de la mujer chechena, así como el ingreso o el manejo de cuentas en populares redes sociales, -en resumen, se le ha negado la comunicación con el mundo a través de un acto de atropello sin igual -. Peor aún querer disponer el control de estas plataformas careciendo de argumentos e inescrupulosamente excusándose en el fatal comportamiento del hombre como única autoridad en esta república rusa. No me quiero imaginar que a estas alturas alguien me diga cómo debo manejarme al enviar un mensaje de texto, o me diga con que grupos sociales puedo interactuar y con cuales no, sentiría como si me cortaran una lengua digital y arrancaran mi voz virtual ¡Mejor que me amarren las manos para no escribir ni hola!

¿Qué daño puede causarle el uso de esta aplicación a los rusos que cabizbajos han aceptado esta exigencia pública y absurda para sus cónyuges días atrás? ¿Y así Putín condecoró con la medalla de “Héroe de la Federación Rusa” a este sujeto? Le recomendaría buscar la verdadera definición de héroe.

Un mensaje que se suma a la lista de actos brutales y violaciones de los derechos humanos cometidos por la familia Kadýrovtsy, un llamado a las mujeres de Chechenia para evitar su participación en grupos virtuales o redes sociales que se vean vinculadas a murmuraciones contra lo que este líder político cree que es lo correcto y por ende es ley en su tierra. Ha lanzado como misil este polémico mensaje con el mezquino fin de evitar que la voz femenina de este estado reproche o señale matrimonios como el del jefe de policía Nazhud Guchígov (gran amigo de Kadýrov) y una menor de diecisiete años.

¿Mencioné que el gran amigo ya está casado y estaría cometiendo un acto de poligamia con una menor de edad?

A esto vamos a sumarle la cereza en el pastel que agregó Pável Astájov (Defensor del menor ruso), que si viviera en Ecuador estuviera corrompiendo algún departamento dentro del INNFA; éste justificó casi a punto de convencer al mundo el hecho de que a pesar que la ley federal prohíbe los matrimonios a menores de 18 años, en este caso, de alguna forma (como siempre) el hombre encontró la manera de crear excepciones a la regla para su propio beneficio. Bien dicen por ahí: hecha la ley, hecha la trampa.

Como es que viendo todo esto callamos ante semejante monstruosidad, algunos seguramente leyeron la noticia y se rieron, pensando que es imposible; otros simplemente la leyeron pero no quedó nada en ellos para reflexionar porque creen que es normal. Defendemos atropellos, abusos, violaciones a diarios con mensajes que rebotan de un sitio al otro publicados en internet (alzando nuestra voz) para aparentar ser los más rebeldes, sin embargo en otras partes del mundo hay quienes permanecen calladas por miedo, por temor a defenderse y sufrir más. El poder político (de hombre/mujer) no debería ser un arma destructiva que ponga en peligro nuestra dignidad ni coloque en cautiverio nuestra libertad. Esto es un trabajo de hormigas, todos estamos moralmente obligados a señalar este tipo de acciones, comencemos por defender la libertad concedida por el simple hecho de ser seres humanos y condenemos a aquellos que quieran vulnerarla.

La ley creada por el hombre siempre ha sido la herramienta infalible de humillación y agresión silenciosa en contra de la mujer, tal vez por eso muchas palabras no tienen todavía femenino (para pensar).

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