Opinión

INFORMACIÓN HÍPICA.

Antonio Aguirre Medina/Guayaquil
antonioxaguirre@gmail.com

 

Cuando uno actúa con la verdad y con la conciencia limpia las cosas buenas revierten a tu favor, nunca me imaginé que por las dos publicaciones anteriores hubiera recibido tantas respuestas de solidaridad, luego medirán el resultado de redes sociales, vía WhatsApp y por email he recibido mensajes de agradecimiento por la información recibida de familiares y amigos desde Lima, Santiago, Panamá y los Estados Unidos de Norteamérica, por redes amigas de Quito, Manta y Cuenca hemos también compartido la opinión, conocemos que el Ecuador es un pañuelo y casi todos, exceptuando los lambones y vividores, saben quiénes somos y de dónde venimos.

Fuimos educados con respeto, costumbres abismalmente diferentes, educación cristiana y más que todo respeto a quienes debemos respetar por sus antecedentes y raíces históricas que en nuestra familia abundan, tantas como los dedos de las manos, mi abuela María Avilés Elizalde de Aguirre Oramas siempre me decía: “Nunca mires mal a nadie y peor nunca tampoco le bajes la cabeza a nadie”.

Agradezco por la información que sin solicitarla me está llegando como, por ejemplo, que el actual policromo pasquín desinformador fue fundado por el Ing. Antonio Aguirre Martínez, primo segundo de mi padre, también propietario de caballos en Santa Cecilia y por el caballero Señor Gustavo Cabezas Peet en los comienzos de los años 40.

Me acabo de enterar por fotos que me están enviando que el primer caballo que tuvieron el Señor Benjamín Rosales Aspiazu, y el Señor Carlos Stagg fue en sociedad con mi padre en el año 1939, por supuesto en esa época el patriarca Ing. Miguel Salem Dibo no sabía distinguir entre las manos y las patas de los equinos F. S. C.

Después de ésta agradable acogida el martes y miércoles empezaré un recuento de la historia del Hipódromo Santa Cecilia de Guayaquil y luego del Hipódromo Buijo de Samborondón.