INDUSTRIAS CON ENERGÍA PROPIA: MENOS APAGONES Y MÁS COMPROMISO AMBIENTAL
MSc. Brenda Mendoza Pimentel
FORO AGROPECUARIO ECUATORIANO
Si Ecuador vuelve a mirar de cerca la posibilidad de los apagones, sería conveniente que nuestras industrias dejaran de depender exclusivamente de un sistema eléctrico que, de vez en cuando, parece tener más sorpresas que soluciones. Porque cuando se apaga la luz, no solo queda a oscuras una fábrica: también se detiene la producción, se pierden recursos, se encarecen los procesos, se golpea el empleo y por ende se afecta la economía familiar de manera considerable.
Frente a esta realidad, ha llegado el momento de que el sector industrial considere seriamente la construcción de sus propias instalaciones fotovoltaicas. Aprovechar la energía del sol no es una fantasía futurista ni un lujo reservado para los países desarrollados; es una inversión estratégica que puede reducir costos, fortalecer la independencia energética y contribuir a disminuir las emisiones contaminantes.
Y aquí viene una propuesta que merece atención: ¿por qué no establecer acuerdos entre el Gobierno y las industrias para impulsar incentivos tributarios, facilidades de financiamiento y mecanismos que premien a quienes inviertan en energías limpias? Si el Estado necesita garantizar la continuidad productiva, debería estimular a quienes están dispuestos a aportar soluciones concretas. Eso sí, con reglas transparentes, metas verificables y beneficios vinculados a resultados reales.
Naturalmente, la energía solar no resolverá por sí sola todas las necesidades industriales. Será necesario complementar los sistemas con almacenamiento, redes confiables y otras fuentes de respaldo. Pero cada empresa que genere parte de su propia electricidad representará un paso hacia una economía más resiliente y sostenible.
Ojalá no tengamos que esperar a que las fábricas vuelvan a detenerse y las pérdidas se acumulen para comprender que la prevención siempre cuesta menos que la improvisación.
El sol sale todos los días, incluso cuando falla la planificación. Aprovecharlo es una decisión inteligente, ambientalmente responsable y económicamente conveniente.
Ecuador necesita menos discursos sobre la crisis energética y más inversiones capaces de iluminar su futuro. Porque la mejor respuesta ante la amenaza de los apagones no es cruzar los dedos, sino encender nuevas oportunidades con energías limpias.
