Opinión

Indignados vs. inundados

Lic. Denisse Casalí L.

denissecasali@gmail.com

@denissitacl

Me parece humanamente irresponsable, denigrante y ofensivo que mientras unos están con el agua hasta la rodilla, sufriendo pérdidas físicas y materiales que les costará gran trabajo recuperar, existan otras personas que aprovechándose de esta situación quieran lanzar su campaña política del mes para destacar que superior o mejor que el otro.

Las inundaciones no son un tema tendencia, no se han creado para que sirvan de memes, o se vuelvan fotos virales en los 15 grupos que tienes en Whatsapp; que las calles de Guayaquil con una lluvia de repente se convierta en pequeños riachuelos y hasta lagunas no es una novedad, o algo que debería sorprendernos. Esta situación se repite cada invierno, la diferencia es que en éste, en particular, las fuerzas políticas se han escudado en las fuertes lluvias para sacar a relucir lo mejor de cada bando, con el marco de una guerra de “quien tiene la razón”.

Las discusiones de siempre, las comparaciones de modelos políticos que ya cansan no deberían ser los protagonistas en los diarios o noticieros de Guayaquil, quienes merecen la mayor de las atenciones son los verdaderos afectados, la comunidad, las personas que desde el día martes siguen tratando de evacuar el exceso de agua en sus hogares. Me pregunto qué partido político les ayudará a recuperar lo perdido, cuál de ellos irá arreglar las filtraciones en sus tumbados, cual donará botes que sirvan de transporte para salir o llegar a estos sitios que con las lluvias se vuelven intransitables.

Rechazo el cinismo de aquellos que muy rápido empezaron a criticar la situación (desde lejos) como siempre, y que son incapaces de corregir a sus hijos cuando los ven arrojando basura a la calle de la forma más natural, o ellos mismos que sin vacilación lo hacen a diario, sin pestañear. Recordaba entonces una vieja ley que aterraba a los conductores por allá en el dos mil cuatro creo, donde multaban a los vehículos que arrojaban basura a la calle, pero que como todo en la ciudad, duró un rato y después se olvidaron de que existía esta ordenanza.

Entendamos que la culpa es de todos, el mejor de los modelos no lo propone un bando u otro, el mejor de los modelos es ser un ciudadano responsable preocupado por los problemas que puedan afectar a nuestra ciudad, tal vez no es la solución definitiva, pero al menos es el camino al cambio, y el cambio (positivo) es algo bueno.

Aprendamos ayudarnos con la misma energía y velocidad con la que achacamos, denunciemos en nuestros barrios quienes están afectando nuestros sistemas de alcantarillados, evitemos seguir afectando gravemente el medio ambiente contaminándolo a diario sin pensar en un mañana.

Buscamos a quien culpar porque es más fácil, pero más importante es poder autoevaluarnos antes de señalar o criticar. No juzguemos a los demás si no queremos ser juzgados, porque con el mismo juicio que juzguemos seremos juzgados y con la misma medida que midamos seremos medidos.

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