Opinión

¡INDEFENSOS!

Antonio Palacios Frugone/Guayaquil

tonypalaciosf@hotmail.com

 Indefensos, son los ¡que carecen de medios de defensa o de ayuda para defenderse!, triste realidad que vivimos al despertar de un nuevo día y enterarnos por diferentes medios, los hechos vandálicos o de sangre que marcan la inseguridad en que nos desenvolvemos.

Los elementos del orden con los pocos medios que cuentan, ayudados muchas veces por otras instituciones que no tienen la obligación de hacerlo, tratan de cumplir con el deber para el que fueron creados, sin embargo, la seguridad no conjuga el verbo tratar, simplemente no cabe el solo intento de llegar hasta las últimas consecuencias, cuando en contra réplica ¡los criminales si llegan al fin de su cometido!, llámese robo, asalto, sicariato o la intervención de los carteles de la droga.

Todo este conglomerado de maldad, sucede a vista y paciencia de nuestros salvadores de la patria, ellos con finos discursos pregonan la inseguridad que viven los no politiqueros, el ciudadano común, que, entre rezos, temor y valentía, salimos a poner con nuestro diario trabajo el grano que nos corresponde para el avance de nuestro amado país. Estos salvadores de la patria, por lo general están rodeados de “guardianes” o simplemente policías que se encargan de la “inseguridad” en que se desplazan, dándoles protección para que puedan servir con su integridad, al resto de indefensos y mortales desamparados.

Trato de entender lo poco o nada que hacen nuestros salvadores para ayudarnos a tener algo de seguridad en nuestras casas, comprendo que ellos no la necesiten, pero nosotros ¡SI!, es hora de que nos permitan tener en nuestro hogar un arma de defensa y poder repeler las violaciones  a nuestra seguridad que somos objeto, por lo menos en nuestro hogar; yo fui asaltado por un pelafustán, me puso el arma en la sien y gracias a Dios puedo contar  esta anécdota, que no se la deseo a ningún de nuestros Mesías. ¡No pido portar armas, lo que! ¡Deberíamos!, pido un arma para la defensa de nuestra vivienda, que los pillos sepan que pueden tener un contratiempo si deciden vulnerar la tranquilidad del hogar, no es justo que la protección la tengan los criminales, los que llegan a los centros de rehabilitación social y pueden salir con argucias de diferentes índoles, burlándose de las personas correctas, honradas y respetuosas de las leyes de la Constitución.

Elevemos nuestra voz, para que seamos escuchados y complacidos en este afán de ayudar a disminuir el ataque del que somos víctimas.