Opinión

INCREIBLE, PERO CIERTO.

Antonio Aguirre Medina / Guayaquil

antonioxaguirre@gmail.com

 

La semana que acaba de terminar, posiblemente ha sido una de las más conflictivas de los últimos meses y, ahí es cuando el presidente de la República debería tener más presencia y afrontar con entereza todos los problemas ocasionados por su desgobierno y el cogobierno con la escoria que nos gobernó catorce años, que inexplicablemente los mantiene en sus cargos, el asunto es peor, puesto que llevó y ha seguido incorporando a colaborar en su gobierno a personal íntimamente allegado al innombrable prófugo de la justicia que corrió a buscar asilo a la patria de su esposa, no por temor a la justicia ecuatoriana, sino por pánico a la justicia norteamericana, gracias a la tenaz persistencia de el asambleísta Fernando Villavicencio, que ha logrado lo que el gobierno ni si quiera intentó en el caso de la venta del petróleo.

La delincuencia organizada y el narcoterrorismo avanzan sin control con el apoyo de una justicia corrupta que ha prostituido el recurso de Habeas Corpus, solapados por las instituciones del gobierno que solamente hacen acto de presencia física algunas veces sin abrir la boca en las audiencias y asunto terminado con el reo liberado.

Para hoy, el presidente de la República, ha convocado una reunión urgente en Guayaquil, que tiene como objetivo principal poner orden en el manejo de la justicia, esperemos que actúe con firmeza y no permita que continuemos en estado de zozobra, las oportunidades se agotan y la paciencia no espera.

Un hecho que llama la atención es que la última semana no se lo ha escuchado mientras el país que él preside ya no resiste más seguir viviendo preocupado por su vida y la de sus familiares.

Falta apenas un mes para cumplir el primer año de su fatal desgobierno y ya se oyen repetidas voces que solicitan un reemplazo constitucional, puesto que todas las posibles salidas políticas electorales a la crisis no cuentan con el apoyo popular y cualquier cambio por la vía del voto que proponga se corre el gran riesgo de sufrir una monumental derrota.