Opinión

INCENDIARIOS

Ab. Luis Hidalgo Vernaza/Guayaquil

 

Nuestro pequeño país dejó de ser una isla de paz desde hace años. Digamos que, a partir de la llegada de la revolución robada, las cosas cambiaron sustancialmente. El solo cambio por la Constitución de Montecristi, mamotreto que tenemos, ya marcó un antes y un después.

La década correista dio un vuelco al país de manera brutal. Se sembró lo que luego dio sus frutos con gran rapidez; una diferencia de clases y odio hacia el que tenía una posición económica holgada, por el que no la poseía. La verborrea semanal de las cansinas e infamantes sabatinas fue calando principalmente en la gente joven que escuchaba al tirano corrupto que ofrecía el oro y el moro a través de los bonos y el dinero fácil.

Para reforzar el adoctrinamiento del pueblo, había que buscar la forma más rápida de crear una especie de embrutecimiento que los tenga obnubilados, ¿cuál fue? El pacto con el narcotráfico y el establecimiento de una tabla de consumo de drogas que se propagó con rapidez.

Posteriormente comenzó el gran asalto a los fondos de las instituciones del Estado, y cuando esto no fue suficiente, se optó por el agiotismo, con préstamos de intereses usureros, que tienen al país hasta el momento al borde de la quiebra.

El cambio de cultura introducido se reforzó con los pactos con los narcos y la delincuencia organizada como los: Latín King, Lagartos, Choneros, etc., que, junto a verdaderos expertos en corrupción, saqueo de fondos, y con la escuela del socialismo del siglo XXI y el Foro de Sao Paulo, ha hecho lo que hoy sentimos; un espíritu incendiario en muchos estamentos.

Los principales incendiarios están en la Asamblea; donde se refugia la crema y nata de la más rancia ignorancia, no todos, algunos a duras penas logran llegar a deletrear. Concluido el nefasto periodo de la robolución, la escoria fue a parar en las entidades provinciales y ciudadanas, el bagazo quedó para la Asamblea.

No se puede dejar de mencionar al Poder Judicial y su aporte incendiario; sus fallos controversiales, la liberación de rateros, asesinos, y la podredumbre de algunos elementos, donde personajes como presidentes de la Corte y jueces están liados por el billete mal habido, que circula a raudales, atiza el fuego

La prensa, escrita y hablada (radio y TV) hoy tiene una inflexión incendiaria. La crónica roja consecuencia de la delincuencia común, el sicariato, secuestro y, todos los actos de violencia, ha pasado a segundo plano. Se ha dado paso al escándalo por pequeño que este sea, y si es desestabilizador, mucho mejor.

La Fiscalización de la Asamblea, no es otra cosa que un circo que busca entorpecer la labor del Ejecutivo, pero se cubre con grandes titulares.

La crisis energética debe tener un culpable que se debe crucificar. Que si no llueve es por culpa de fulano y si llueve excesivo, es de mengano. La veterana canciller de México le mostró la parte donde la espalda pierde el nombre a la nuestra, macanuda información. En fin, se incendia el país para vender, el resto al carajo.

Cómo será que, para mantener la zozobra, un adefesio de una inversión privada en la Provincia de Santa Elena, ocupa la atención de toda la prensa, solo porque figura la esposa del Presidente y de rebote el mismo mandatario. La Ministra de Ambiente fue llevada a uno de los trapiches que son las Comisiones de la Asamblea, compuesta de personas de una incapacidad más que notoria. Conclusión, nada. Pero seguirá la cantaleta.

Largo sería tratar todos los temas incendiarios, pero se está cayendo en la trampa que ponen los corruptos que les interesa la desestabilización y tapar sus fechorías. Faltan los Juicios Políticos y con eso arranca la campaña política.