Opinión

Impunidad se llama el juego.

Martín Úraga Icaza/Guayaquil

Así de sencillo, lo dominan y no les avergüenza su participación y protagonismo en este. ¿Pero cuál es el fondo del juego? Nada más que sus delitos, fechorías y complicidades no salgan a la luz, a la luz pública aparentan estar divididos y se atacan unos a otros, pero es parte de la trama…del juego. El escenario se desarrolla en la Asamblea Nacional, FGE, CGE, Consejo de la Judicatura, en los operadores de justicia y algún otro ente que se me escapa.

Durante diez años se prepararon para jugar, son todos unos expertos, casi profesionales diría en el arte de solapar y encubrir corrupción y corruptos, un juego en el cual la vergüenza, ética, moral, integridad no están permitidas, solo se requiere ser revolucionario y sociolisto, de manos limpias, corazones ardientes y mentes lúcidas, despreciar a quienes no lo son, jurar en vano y mentir sin escrúpulos. Una vez cumplido con estos requisitos el juego se da inicio, hay un sólo ganador y millones de perdedores. Como gran campeón tenemos a corruptos y corrupción de la década ganada, y los grandes perdedores, como siempre el pueblo, vulgarmente conocido como los mandantes, grupo de ingenuos que confiaron y creyeron en un cambio y un futuro mejor, lamentablemente quienes se beneficiaron del cambio y el futuro mejor, fue un puñado de revolucionarios de cuello blanco, que saquearon las arcas fiscales, se llevaron lo que más pudieron y dejaron al país en cuidados intensivos, en estado grave y esperando algún milagro, y el costo será muy elevado, una factura por pagar, para la cual no hay los recursos necesarios.

Se pensaba que el país estaba cambiando de rumbo, que habría mano dura para combatir corruptos y corrupción, pero lamentablemente todo ha sido un JUEGO. Se mantiene el doble discurso, uno lo que se dice y otro lo que se hace. Están convencidos que el país y los mandantes le pertenecen, y parecería que tienen razón, no hay reacción popular, parecería que no les incomoda ni afecta lo que ocurre, a vista de todos.

En fin, el juego sigue y seremos simples espectadores de los movimientos que se den para alcanzar sus objetivos, solapar y encubrir a corruptos, ¿y la corrupción?… bien gracias.