Opinión

EL IESS Y EL ESTADO MOROSO

Henry Llanes

henryllanes35@gmail.com

Aunque parezca extraño, a pesar de que no paga las enormes deudas acumuladas, es el Estado el que maneja al Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS) y al Banco del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (BIESS), cuyo monto, hasta la actualidad es de $ 18.500 millones, según lo dio a conocer el Eco. Ramiro Vega Suárez, exactuario del Instituto de los afiliados, en una conferencia que expuso en la Unión Nacional de Periodistas (UNP), el 15 de noviembre de 2017. En este monto están incluidas cifras muy grandes, tales como: bonos emitidos por el Estado a pagarse a largo plazo y con bajas tasas de interés, deudas por salud que se aproximan a los $ 3.000 millones, deudas por déficit actuarial, inversiones en fideicomisos y mora por contribuciones de ley. Esta enorme cifra de deudas, supera el 50% el monto del Presupuesto General del Estado (PGE) del año 2018, el cual se aproxima a los $ 34.900 millones.

Pero lo más grave de todo esto, es que si el Estado no paga sus deudas al Instituto de los afiliados, pone en riesgo la sostenibilidad de las prestaciones, fundamentalmente las de salud y pensiones1, de las que dependen millones de derechohabientes, quienes, al año 2015 eran de 9187917 personas, esto es: 3145015 afiliados al Seguro General Obligatorio, 398618 pensionistas del Seguro General Obligatorio, 4384081 dependientes del Seguro General Obligatorio, 1227983 afiliados, pensionistas y dependientes del Seguro Social Campesino y 32220 beneficiarios de Riesgos del Trabajo2. Si el Estado no paga sus deudas conforme lo dispone el marco jurídico ¿Sobre quién recae el sostenimiento de dichas prestaciones? Nada más y nada menos que en el bolsillo de los afiliados, es decir, los afiliados sostienen una política pública que NO les corresponde, por ejemplo, el financiamiento de las prestaciones de los seguros especiales, respecto de los cuales, el Estado se comprometió por ley a transferir anualmente sus contribuciones vía PGE (Art. 371 de la Constitución de la República) para cubrir los gastos de la atención médica y jubilación de los afiliados al Seguro Social Campesino, y en segundo lugar, para cubrir la atención médica de personas que no son afiliadas al IESS, en este caso, a las jefas de hogar y personas que sufren discapacidades y enfermedades catastróficas.

Conforme las disposiciones de ley, el IESS, a través de sus operadores internos y externos de las prestaciones médicas, tiene la obligación de atender a dichas personas y el Estado de pagar la atención médica, pero en los hechos, el Estado no cumple con esta obligación, es decir, se lava las manos como Poncio Pilato, o como dice el dicho de la sabiduría popular: Yo te ofrezco, busca quien te de.

La creación del Seguro Social Ecuatoriano y su posterior desarrollo contienen las más serias incoherencias y demuestra la incompatibilidad que existe entre el sistema y el Estado capitalista, con la real aplicación de lo que significa Seguridad Social y Seguro Social. Ningún tipo de planificación ni base técnica fueron los antecedentes para el establecimiento y reformas del Seguro. Por el contrario, la improvisación y la demagogia son el común denominador.

No es extraño entonces que a mayor interferencia del Estado capitalista, menores los beneficios que reciben los trabajadores afiliados, encargándose el mismo Estado de destruir las defensas de su sistema” (Luis Torres Rodríguez, 1987).

Al desentenderse el Estado de sus obligaciones de ley, se vienen generando repercusiones negativas en el manejo de las finanzas del IESS, especialmente en el ahorro del fondo de pensiones; con la caída de las reservas que se proyectan, éstas disminuirán cada año en los siguientes montos: Al año 2017, el monto es de $ 8.423 millones, al 2018 será de $ 7.200 millones, al 2019 será de $ 5.976 millones, al 2020 será de $ 4.752 millones, al 2021 será de $ 3.528 millones, al 2022 será de $ 2.304 millones, al 2023 será de $ 1.080 millones y al 2024 estará el saldo en rojo, menos $ 143 millones (Fuente: Eco. Ramiro Vega Suárez, exactuario del IESS).

En el caso de los fondos del Seguro General Obligatorio, estos están en déficit para el presente año, cuyos montos de este déficit es el siguiente: Pensiones tiene un déficit de $ 1.942 millones, Riesgos del Trabajo tiene un déficit de $ 43 millones, el Fondo de Salud tiene un déficit de $ 123 millones y el Seguro Social Campesino tiene un déficit de $ 64 millones, total déficit $ 2.173 millones (Fuente: Dra. Carmen Corral Ponce, analista de temas de seguridad social).

Con estos datos, se muestra la situación crítica por la que atraviesan dichos fondos, cuyos efectos tienen su origen, en la eliminación del 40% para pagar la pensión jubilar que la venía cubriendo el Estado hasta abril del 2015, en el no pago de la atención médica de los grupos sociales que se mencionó anteriormente y en la atención médica sin costo para los hijos de los afiliados, hasta una edad de 18 años.

Por lo tanto, el impacto económico en el manejo de las finanzas del IESS se empezó a sentir a partir del 2016, año en el cual, las autoridades del IESS tuvieron que desinvertir del fondo de pensiones $ 1.588 millones para poder pagar las pensiones de ese año; en cambio, en el 2017 se desinvertió $ 1.738 millones, esto significó el47.85% del monto total que se requirió para pagar pensiones, el mismo que fue de $ 3.638 millones.

Con esto se demuestra, el legado del correísmo, quien en representación del Estado moroso, puso en aprietos el manejo de las finanzas del Seguro General Obligatorio,del que dependen millones de derechohabientes.

1En detalle son las siguientes: enfermedad, maternidad, paternidad, riesgos del trabajo, cesantía, desempleo, vejez, invalidez, discapacidad y muerte.

2 Fuente: Ing. Paulina Paz, Directora General del Instituto de los afiliados, rendición de cuentas IESS 2015.  

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