Opinión

HUELLA

Juan José Pons
Guayaquil, Ecuador

 

 

 

 

 

 

El 5 de Diciembre tuve la suerte de asistir a la celebración del vigésimo quinto aniversario de fundación de la Universidad de Especialidades Espíritu Santo, UEES.

Este evento tuvo lleno a nuestra familia de un enorme orgullo y emoción por el reconocimiento que la UESS le hizo a nuestra hija, Mariasol, al igual que ha otros ilustres profesionales ex alumnos por haber marcado una HUELLA en su comunidad luego de haberse graduado .

En el acto, tanto el Rector como el Canciller de la Universidad, resaltaron el nivel de excelencia educativa alcanzado por esta institución a pesar de todos los problemas que el sistema legal ecuatoriano impone a las universidades, especialmente a las privadas.

Ellos nos informaron del dinámico futuro de la educación en los próximos años de agresivo cambio en un estado líquido de constante actualización de enormes flujos de información y conocimientos constantes que nos exige aprender día a día no para vivir, sino al mismo tiempo que vivimos. Hablaron también del nuevo rol de los catedráticos y alumnos, de las nuevas técnicas de gestión educativa de la informática, del Big data, de las clases a distancia- casi- en realidad virtual con aulas y compañeros en varios países de
la región y del mundo. En síntesis, nos hablaron de la gran tecnología que ya se esta utilizando en el mundo y en la cual nuestro país esta rezagado y limitado por una estructura obsoleta, tanto legal como mental, que nos mantiene anclados al pasado y no nos deja volar al futuro.

Me sorprendió la ausencia de la Ministra de Educación y del Secretario de Educación Superior, Ciencia, Tecnología e Innovación ya que hubiera sido muy oportuno que escuche estas a estos educadores, si estuvo la Ministra de Gobierno quien en su intervención acogió los planteamientos de los directivos de la UESS y se comprometió a impulsar, desde el gobierno, los cambios que quedaron
frustrados en el último proyecto de ley devuelto por la Asamblea y cuya sección de reformas universitarias iba en la dirección correcta.

Ojalá ese compromiso se haga realidad y que tanto este gobierno, como esta Asamblea vean el futuro de la juventud ecuatoriana sin sectarismos ideológicos ni resentimientos sociales, sin interés políticos mezquinos de corto plazo, sino que escojan marcar una HUELLA para el futuro de los ecuatorianos; con igualdad de oportunidades en un mundo competitivo por su educación y conocimientos, si logran hacer esto habrán dejado un legado histórico para todas las generaciones futuras abriéndoles el camino para que esa generaciones dejen, a su vez, sus propias HUELLAS.