Opinión

¿Hubo entretelón en el nombramiento de Olmedo al Reino Unido?

Guillermo Arosemena Arosemena/Guayaquil

 

Muchos libros se han publicado sobre José Joaquín Olmedo, pero lo único que se ha estudiado hasta el cansancio es su poesía. Hay libros que analizan cada palabra de cada estrofa. De Olmedo en Inglaterra se ha escrito muy poco. En la edición # 175 de Memorias Porteña, Olmedo en Londres, escribí sobre lo que había investigado. No se puede analizar el período 1825-1828 de Olmedo en Europa sin nombrar a Simón Bolívar. Después de 1822 la vida de Olmedo estuvo atada a la de Bolívar hasta 1830, año de su muerte. La lectura de las cartas entre ellos me hizo ver su ambigua relación. Estuvieron juntos en dos ocasiones: Guayaquil, julio de 1822, cuando asistió a un banquete en casa de Bernardo Roca, y en la Casa Consistorial. El General Gerónimo Espejo, en su obra sobre la entrevista entre Bolívar y San Martín, no indica que cruzaron palabra, además del saludo protocolar. La tercera vez fue en Quito en 1823 cuando encabezando una delegación peruana lo visitaron para que invadiera Perú y derrotara a los españoles. Durante la guerra entre Colombia y Perú, agosto de 1829, Bolívar estuvo alrededor de 60 días en Guayaquil; Olmedo ya tenía un año de haber regresado de Londres y no hay evidencia de que ellos se vieron. El principal contacto entre ambos fue la correspondencia mantenida cerca de una década; las cartas, algunas muy amables y excesivamente halagadoras contrastaban con otras muy duras, en términos violentos. Demostraban una relación muy peculiar de dos personas que se necesitaban mutuamente.

El nombramiento de Olmedo tiene más preguntas que respuestas. ¿Por qué Olmedo aceptó el cargo de Bolívar para representar a Perú en Inglaterra y Francia y porqué Bolívar se lo propuso? Después de ser despreciado por Bolívar en julio,1822, Olmedo huyó de Guayaquil, se refugió en Perú donde pasó un año; fue nombrado para ir a Quito, a nombre del Perú solicitar ayuda a Bolívar para terminar de derrotar a los españoles de ese país. En 1823 se presentó a él, como nada hubiese pasado entre ellos. Regresó a Perú, pasó un año más y en 1824 retornó a Guayaquil. En 1825 Bolívar lo contactó para nombrarlo Encargado de Negocios del Perú en el Reino Unido y Francia. En sus palabras:” …no había encontrado a nadie cerca de él capaz de cumplir esta misión tan dignamente y con más diligencia”. Analicemos sus palabras. ¿Se puede hablar de cercanía cuando apenas se habían visto brevemente? y ¿con qué criterio Bolívar afirmaba que Olmedo haría el trabajo con gran diligencia, viajó a ciegas? Él había enviado numerosos emisarios a Londres y la mayoría consiguieron mala fama. Hay cartas de Jeremy Bentham y Andrés Bello a Bolívar quejándose de la pobre reputación de ellos ¿Había seleccionado a Olmedo por su probada honestidad?

Por el lado de Olmedo también hay palabras que dan a entender por qué había aceptado el cargo. En carta a Bolívar del 15-4-1825: “…sólo usted pudiera hallar relación entre un poeta que canta con su flauta a orillas de su río, y entre un ministro que representa una nación en las Cortes de los reyes. Pues bien, sea.  Yo, para desempeñar a usted, lo más que puedo hacer, lo más que prometo, es trabajar con celo, portarme con honradez y vivir modestamente para no  deshonrar  la  elección  de usted ni el nombre republicano[…]Yo  necesito  unas  instrucciones  muy  claras  y  prolijas,  porque mi  intención  es  no  propasarme una línea de mis atribuciones[…]Yo había pensado que había echado mi ancla para siempre: y ya me tiene usted entregado al mar. Pero ¿acaso yo soy mío? Y, ¿qué mucho es que yo no sea mío, cuando ni usted es suyo…” El día de su partida, 5-8-1825 Olmedo escribió a Bolívar: “Hoy salgo. Voy a dejar mi tranquilo hogar por el estrépito de las Cortes […] Este pesar se aumenta con la triste reflexión que jamás he hecho en otros tiempos sobre mi futura subsistencia y la de mi familia. Pero las obligaciones y el amor paternal reforman y castigan con los días los sentimientos meramente filosóficos.  Voy a pasar dos o tres años en inquietud, porque ya pasó la edad de las ilusiones.  Me parece que volveré como me voy.  Dios conserve muchos años a la cabeza de esta casa; […]  De todos modos, parto resignado, y en cierto modo, contento, porque voy a obedecer y complacer a usted, y porque voy a servir a la patria”.

Olmedo viajó a Londres sin recibir, de acuerdo a sus deseos, “instrucciones muy claras y prolijas…” Sorprende la aceptación de Olmedo del nuevo cargo sin estar informado ni preparado para lograr el propósito de su viaje: conseguir un préstamo para Perú.  ¿Acaso el amor por su patria, como lo había indicado, estaba por encima de dañar su reputación? ¿Estaba informado Olmedo del fracaso y mala reputación de los anteriores emisarios a Londres? ¿Creía Olmedo que la reputación de Bolívar era tan grande en el mercado financiero londinense, en esa época el más importante del mundo, que no tendría mayor oposición para conseguir el préstamo? Por el lado de Bolívar, si conocía de los fracasos de los anteriores emisarios, ¿por qué no informó a Olmedo que su labor sería titánica? Como escribí en la edición #175 “Bolívar desconocía cómo funcionaba el mundo financiero londinense y por querer cumplir con una deuda moral que tenía con Olmedo lo envió a una misión condenada a fracasar. De su parte, Olmedo mostró ingenuidad en aceptar el trabajo”. Me temo que Olmedo desconocía que la tarea encomendada por Bolívar era llena de incertidumbre y alto riesgo.

Mi artículo Olmedo en Londres se publicó antes de recibir respuesta del Embajador de Ecuador en Gran Bretaña, Carlos Abad, a quién le solicité tratar de conseguirme la información que necesitaba. Al día siguiente de la publicación de Memorias Porteñas recibí lo que buscaba por años. Estefanía Tello, Agregada Cultural hizo un magnífico trabajo en la Cancillería de Gran Bretaña y me envió los documentos que se transcriben en este artículo. Lo primero que llamó mi atención de la documentación recibida fue que apenas hay cruce de cuatro cartas entre Olmedo y el Gobierno Británico en más de 2 años. La primera carta en Londres es fechada 1-30-1826 y dirigida a Jorge Canning, secretario de Estado de Negocios Extranjeros de S.M.B, para indicar que había sido designado Encargado de Negocios del Perú e indicaba que también enviaba una comunicación a nombre de Bolívar confirmando el nombramiento. La segunda es del 7-2-1826 de Joseph Planta, Subsecretario de la Cancillería; acusaba recibo de la misiva, pero advertía que no podía ser recibido oficialmente, pues la Independencia de Perú no estaba reconocida por el Reino Unido. Las últimas dos son del 5-1-1828, de Olmedo al Conde Dudley, secretario de Estado de Negocios Extranjeros de S.M.B., y la de John Backhouse, Subsecretario de la Cancillería a Olmedo. La primera refería que Olmedo regresaría a Lima y la segunda es para acusar recibo de la carta. ¿A qué conclusiones se puede llegar con tan escasa correspondencia?

Si el Gobierno Británico conocía antes de la llegada de Olmedo que Perú se había independizado y elegido a Bolívar para manejar sus destinos, ¿por qué la Cancillería del Reino Unido esperó tanto tiempo para contestar que Olmedo podría cumplir con su nombramiento, tan pronto Perú fuera reconocido por el Gobierno inglés? Quién se entera es el propio Olmedo. También queda la pregunta, tan pronto recibió Olmedo la respuesta de Planta, ¿se comunicó con Bolívar para darle la mala noticia? No he visto una carta sobre el tema y si la hubo, ¿reaccionó inmediatamente Bolívar haciendo la gestión para el reconocimiento de Perú? Pasaron dos años sin comunicación con la Cancillería, esto haría concluir que Olmedo no desempeñó cargo diplomático oficial. Lo que sí se conoce son las numerosas cartas de Olmedo a Bolívar y al Gobierno Peruano reclamando que no tenía dinero, que debió prestar a nombre de él para cubrir necesidades básicas de la Legación y que no pudo conseguir préstamos para Perú. El 20-5-de 1827 en carta al ministro de Relaciones Exteriores de Perú le escribía “…Pasan de 17000 pesos los que estoy debiendo; de los cuales 13[000] son urgentísimos, porque me fueron prestados con mi responsabilidad, y para ser pagados de los primeros caudales que remitiese el Perú; y ya me están apremiando los acreedores casi desde el momento en que se divulgó la noticia de lo que traía el Cambridge. La mayor parte de esta deuda urgentísima proviene de lo que he invertido en los gastos de la legación. Secretaría, secretario, mantención y educación de los jóvenes peruanos, todo ha corrido por mi mano sola en todo el tiempo de mi residencia en Londres hasta ahora, […] Así, es muy triste la perspectiva que tengo por delante. El arbitrio de mendigar nuevos recursos, sobre ser indecoroso, será ineficaz, y creo que me veré forzado a regresar, para no ser yo mismo un nuevo comprobante de la miseria y descrédito de la República”.

Olmedo no esperó la autorización de Bolívar para regresar, estaba perdiendo tiempo y sufriendo por la indiferencia del Libertador, quien no lo había tratado adecuadamente; los años pasados en Londres fueron terriblemente frustrantes. Además de sus cartas con quejas a Bolívar, hay otras; una a Andrés Bello, 7 de marzo, 1828 “El recuerdo de usted y de su fina amistad será uno de los pocos recuerdos tristes que me deberá Londres…” A su suegro, Martín Icaza le escribió el 17 de septiembre, 1828 “Como allá, así pobre y desconocido, he tenido más crédito que el Gobierno, recibí ese dinero con mi responsabilidad personal…” Le propuso el Ministerio de Relaciones Exteriores, no le contestó, a pesar de ello lo nombró. En carta del 22-8-1829 le contestó que si aceptaba “…no haría más que destruir sin provecho público el débil resto de fuerzas físicas e intelectuales que he podido salvar de la malhadada comisión que me llevó a Europa”.  Finalmente había conocido al verdadero Bolívar.  Se desconoce si Perú le reintegró los 10.000 pesos que había puesto de su bolsillo para cubrir gastos de la Legación.