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Hoy se celebre el Día Mundial del Reciclaje

La recolección de desechos ayuda al sustento de cientos de familias que hallan en esta actividad una forma de trabajo y de vida.

GUAYAQUIL. Hoy, ellos tendrán su día. La Fundación Avina que en la actualidad cuenta con 33 asociaciones y más de mil recicladores, según cifras publicadas en su página web, la mayoría de estas familias viven de la basura en varias partes del país buscando en los contenedores material reciclable para la venta.

Ellos acuden a los contenedores a diferentes horas del día, donde muchos de ellos llevan sus saquillos para recolectar botellas plásticas, material de aluminio, latas o botellas de cola y cerveza para luego venderla.

Verónica González como muchas otras mujeres se dedica a esta actividad. Ella recoge los desechos en la comuna Ayangue, para luego vender lo recolectado a empresa Fibras Nacionales Fibranac S.A., lleva 5 años recogiendo plástico y cartón para solventar su hogar. Ella ve en los desperdicios una mercancía de venta. Frente a cada apestoso montículo que aparece en su camino empieza la misma operación: observa, rebusca, palpa y, finalmente, selecciona lo que le sirve para vender.

Por cada kilo de Pet, que es el plástico de botellas de cola está en 0,70 ¢; el kilo de cartón en 0,10¢. Mientras que el kilo de funda está a 0,10¢.

Mientras que Pedro Suárez, presidente de la comuna San Pedro, quien es parte del programa Pica Recikla desde enero pasado recolecta. En este balneario 25 personas han sido capacitadas en técnicas de separación de los residuos que recogen a lo largo de la playa. El dinero que recaudan cada mes, cuando los camiones de Pica visitan la Ruta del Spondylus, se invierte en la educación de los niños de la comunidad, resaltó.

Pero así como existen personas pertenecientes a una organización, también están los que trabajan solos. José M. lo hace informalmente pues no tienen un sindicato ni una agrupación que los represente.

Su trabajo empieza desde las 16:30 cuando junto a su triciclo empieza a recorrer Sauce VI, que es el lugar donde él labora desde hace 7 años. Anteriormente era comerciante pero ahora se dedica a escarbar entre la basura para encontrar materiales que le puedan servir para venderle a un depósito.

Los peligros suelen ser constantes para él, principalmente porque no toma las medidas de seguridad apropiadas como la utilización de guantes en caso de toparse con jeringas. Sin embargo dice no temer a las enfermedades porque asegura manejar con mucho cuidado la basura y en la mayoría de las ocasiones solo abre las fundas y con un palo escarba para ver lo que hay en su interior y si hay algo que le interese.

En el mes logra recaudar unos $250 que los invierte en la educación de sus dos hijos. “No es mucho –dinero-, pero con eso puedo ayudar a mis hijos para que terminen sus estudios”, recalcó

Así como él existen más de 300 personas que se dedican a esta actividad en Guayaquil. (DO/La Nación)