Internacional

Hostilidad y maltrato, realidad de migrantes hondureños deportados de EEUU

 

A las afueras del municipio de La Lima, departamento de Cortés, en el norte de Honduras, el Centro de Atención al Migrante Retornado (CAMR) se ha convertido en un refugio esencial para hondureños deportados de Estados Unidos.

Bajo la dirección de la hermana Idalina Bordignon, el CAMR recibe semanalmente a decenas de migrantes con relatos desgarradores de abuso y maltrato sufridos durante su detención y deportación, una de las tantas aristas de la crisis migratoria que atraviesa la región centroamericana en los últimos años.

Bordignon explicó que cada jueves un vuelo proveniente de México trae entre 120 y 160 migrantes hondureños, alrededor de 500 personas al mes. Muchos de ellos, refirió, han pasado años en cárceles federales o estancias migratorias estadounidenses, enfrentando condiciones extremadamente duras.

( Idalina Bordignon, directora de CAMR:

«Y vienen con problemas mentales muy serios. La mayoría trae medicinas, pero son personas que deberían al llegar al país tener un tratamiento psicológico, psiquiátrico con seguimiento, porque un gran número llega con afectaciones psicológicas serias».

Según las cifras del Instituto Nacional de Migración (INM) de Honduras, desde el inicio del año en curso y hasta el pasado 2 de junio, 16.531 migrantes hondureños fueron retornados desde distintos países.

Más del 73 por ciento de ellos (12.103) fueron deportados desde Estados Unidos, donde muchos, según refieren en sus testimonios, sufrieron maltratos y vejámenes lesivos a su dignidad e incluso, su salud.

Uno de los retornados, Bernard, dijo haberse sentido como una persona secuestrada durante los 17 días que pasó en una estancia migratoria.

 Bernard, retornado:

«Yo al estar encerrado me sentí una persona secuestrada, en el aspecto que yo estuve 17 días en una estación migratoria. Al día de hoy, mi familia no sabe de mí, porque ellos no te permiten una llamada. La comida es muy mala, si usted me mira yo estoy mal, yo de hecho casi me muero allá, porque allá te dan puro alimento de harina».

Bordignon ha escuchado centenares de historias de migrantes que fueron víctimas de trata, secuestro y extorsión durante su travesía hacia Estados Unidos, así como de maltratos y hostilidad en ese país durante su detención y proceso de deportación.

Las condiciones denunciadas por los retornados han dejado cicatrices profundas en muchos de ellos, que ahora deben enfrentar una nueva vida en su país de origen, frecuentemente sin el apoyo psicológico necesario.

Su situación se complica aún más debido a la falta de documentación. Muchos migrantes llegan sin cédula, pasaporte ni tarjetas de débito o crédito, lo que les impide reconstruir sus vidas rápidamente.

La directora del CAMR destacó que, a raíz de los abusos y maltratos sufridos en su detención en Estados Unidos y posterior deportación, muchos migrantes desean demandar a las autoridades estadounidenses por el trato recibido, pero carecen de los recursos y el apoyo necesario.

 Bordignon, directora de CAMR:

«Estados Unidos y los países ricos se hacen de la sangre de los países pobres, de la explotación de la mano de obra de los países pobres, entonces que sean justos, que den oportunidades justas y que no sean tan (injustos), Estados Unidos tiene el pies sobre los países de Latinoamérica».

La Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos (CBP, por sus siglas en inglés) contabilizó en todo el año fiscal 2023 de ese país, de octubre de 2022 a septiembre de 2023, la cifra récord de 2.475.669 detenciones de migrantes, superior a la registrada en los dos años fiscales precedentes, cuyos registros también marcaron máximos históricos en su momento.

De ese total, 213.686 fueron migrantes hondureños, los cuales suman 100.378 desde el inicio del año fiscal en curso, de acuerdo con las cifras de la CBP.

Con información de la oficina en Tegucigalpa, Honduras. Noticias Xinhua.