Opinión

Homenaje a las guerreras que luchan contra en cáncer

Por: Lucy Angélica García/ Portoviejo

La autora es docente, escritora y columnista internacional.

Y ha rezado tantas horas, ahí, en su blanco refugio de gaviota.

Imaginando mil mares que la esperan,

 Vuelo de pelícanos, nadar de sirenas, para hacerle un canto a su existencia.

Su voz era un susurro, y su andar, un leve paso de gacela.

Porque de pronto un día perdió las fuerzas, y ya no volaba, estaba postrada, en una fría cama de enferma.

Pero una mañana, de desesperanza y agonía, despertó el Cristo, en su alma buena.

 Y le tomó la mano y la llevó por un paraje de esperanza, de ropas blancas, de plegarias, para anular sus penas.

Y ocurrió, la magia de un milagro despertó su voz, y el terciopelo de su piel, otra vez brilló,

Gaviota de mil mares,

 Te espera el firmamento para tocar las estrellas.