Opinión

HIPNOSIS VIAL

Ing. Abg. Pedro Martínez Evans, Mgs./Guayaquil

pemareva@hotmail.com

El fenómeno de la hipnosis vial, hipnosis de carretera o fiebre de línea blanca, es un estado de relajación de nuestra mente, muy cercano a la meditación, una condición física o fenómeno extraño peligroso que gran parte de los conductores desconocen. Se produce cuando en ocasiones conducimos de manera autómata o en estado de trance inconsciente, realizando en el volante movimientos completamente naturales. Tras estos segundos o minutos de hipnotismo, al conductor le es imposible recordar todo aquello que le acaba de acontecer en su trayecto.

La primera vez que se tuvo conocimiento de la existencia de este fenómeno fue allá por el año 1920, cuando se habló por primera vez del hipnotismo en la carretera, sosteniéndose que en un accidente se había tratado de una conducción en estado de trance, porque el conductor se había quedado hipnóticamente mirando un punto ciego indeterminado.

Años después, se especuló sobre la posibilidad de que el conductor podía haberse quedado dormido, pero con los ojos abiertos. Posteriormente, estudios realizados confirmaron que este fenómeno ha podido ser la causa de una gran cantidad de accidentes de tránsito, de automovilistas y motociclistas, que técnicamente no se explicaban.

Hoy en día, la hipnosis vial es la causa número uno de choques traseros a vehículos estacionados o a salidas de la carretera luego de haber recorrido por mucha distancia una vía recta. Este fenómeno se produce, por lo general, luego de 2 o 3 horas de viaje en carretera, donde los ojos del conductor permanecen abiertos, pero el cerebro no registra ni analiza lo que está percibiendo el ojo.

Hay quienes afirman que esta hipnosis se produce ante todo por el cansancio físico o mental del conductor, no obstante, de que existen otros factores que ayudan a que se propicie el fenómeno. Está por demás claro que el cansancio es uno de ellos, ya que cuando fisiológicamente estamos cansados, la información que llega de manera consciente a nuestro cerebro se ve alterada.

Así, para los choferes de transporte público de pasajeros o de carga pesada, la repetición de recorridos, donde un conductor viaja todos los días de la semana, a la misma hora, siguiendo la misma ruta, atraviesa paisajes muy homogéneos, circula por vías rectas durante un largo periodo o el propio aburrimiento del conductor, fomentan también a la aparición de esta hipnosis vial; por ello, para viajes de más de tres horas, es recomendable a las empresas de transporte público el que dispongan de dos choferes que se alternen en la conducción cada cierto tiempo.

Se ha demostrado, también, que el momento más propicio para padecer la hipnosis es durante las noches, dado que la falta de visibilidad de las líneas de la carretera estimula esa sensación. Mantenerse en esa situación resulta muy peligroso para la conducción, puesto que nuestros estados de reacción serían mucho más lentos y pondrían en peligro nuestra seguridad y la del resto de conductores o transeúntes de la vía. Por lo general, la persona que lo padece no está consciente hasta que su estado se ve interrumpido por algo, como un bache de la carretera o de pronto una llamada del celular.

Es muy importante evitar fijar la mirada en un solo punto, especialmente en vías muy largas y monótonas. Puede resultar efectivo el mover la cabeza, mirando hacia distintos puntos de la vía, observando el tráfico y la carretera. Resulta importante concentrarse en algo distinto a lo habitual y fijarse en los detalles como en las placas de los vehículos que van adelante, mirar por el retrovisor y leer los letreros que están en la vía. Esto permite al conductor mantenerse alerta y hará que se sienta más seguro al tener mayor control del vehículo sobre la vía.

A continuación, una serie de consejos que pueden ser útiles para evitar que nos ocurra este peligroso estado de hipnosis vial:

– Mientras conduces por una carretera larga y recta, intenta no mantener la vista fija en un punto del horizonte, mira a tu alrededor, estando siempre alerta del entorno, evitando así caer en estado de adormecimiento.

– Mientras conduces debes beber agua, para mantenerte siempre hidratado, ya que ingerir líquidos es clave para combatir la fatiga.

– Recuerda que es obligatorio el parar y caminar un poco cada dos horas de conducción. Hacer viajes largos sin detener el vehículo es muy peligroso; al parar cada cierto tiempo, además de relajarte y ayudarte a reponer fuerzas, hará que se corte tu monotonía al volante.

– Fíjate en los detalles de la vía y en los elementos en movimiento, eso te hará estar alerta y no perder los estímulos del entorno.

– Conducir escuchando música es muy saludable, ya que ayuda al conductor a mantener en actividad su cerebro, más aún si se decide a ir cantando durante el trayecto.