Internacional

Hillary Clinton arrasa entre los observadores argentinos

Los dirigentes que viajaron a Washington simularon una votación.

EE.UU. Mientras la aritmética desespera a los norteamericanos, que con las encuestas de último momento en la mano van sumando electores para uno u otro candidato, dibujando mapas del país que por la enorme paridad en algunos estados cambian de color a cada rato, entre los argentinos que llegaron a observar estas elecciones la cosa está mucho más clara.

Anoche, como epílogo de una serie de encuentros con especialistas y estrategas de los dos partidos, los integrantes de la delegación que coordinan la Fundación Universitaria del Río de la Plata (FURP), la Fundación Global, ambas de Buenos Aires y el Center for Strategic International Studies (CSIS) de Washington, los veedores que llegaron desde la Argentina simularon una elección.

Ante la pregunta de a quién votarían si pudieran hacerlo, en forma anónima 61 de ellos se expresaron a favor de Hillary Clinton, mientras que tan solo 9 lo hicieron por Donald Trump. Los otros dos candidatos a presidente, Gary Johnson y Jill Stein, obtuvieron un voto cada uno. Cuando se les preguntó quién creían que podía resultar electo, 54 dijeron que esta noche la ex primera dama sería consagrada como la primera Presidenta de la historia y 20 se inclinaron por el magnate que representa al Partido Republicano. Hubo dos votos en blanco.

Esto sucedió en la ficción de la delegación argentina. En la realidad, la cosa es más compleja y pareja, y todo depende de lo que suceda en un puñado de estados que se se conocen como los «swing states», verdadero campo de batalla de esta elección. Allí la palabra final la tiene la demografía, es decir, la cantidad de votantes que irán a las urnas y principalmente a qué grupo pertenecen.

Ya sufragaron por adelantado cerca de 30 millones de estadounidenses y si bien esta noche se conocerán sus preferencias, ya se puede saber quiénes lo hicieron. Los latinos respondieron masivamente y en un número mayor a lo registrado en elecciones anteriores. Es un muy buen augurio para Hillary. Mientras que la población negra no lo hizo como hace ocho años cuando Obama fuera electo, algo no tan auspicioso para la ex primera dama.

Pero la señal de alerta puede venir desde los estados industriales del norte, por parte de vastos segmentos de gente de raza blanca, pertenecientes a la clase media o media baja. Gente en general mayor, obreros u ex obreros, que antes no votaban o constituían un segmento muy proclive a los demócratas y ahora podrían inclinarse a favor del republicano y terminar cambiando el color de los electores de esos estados. Estos sectores conforman una especie de «indignados» estilo norteamericano y explican en gran parte el fenómeno sorpresivo de Trump. Están muy enojados con todo el sistema y lo que significó la presidencia de Obama, por haber sido los grandes perdedores de la globalización, cuando las industrias en las que trabajaban decidieron trasladarse por una cuestión de costos a México o a China.

Por lo visto, hay para todos los gustos, y si bien la mayoría de los analistas y especialistas se inclinan por la idea de que finalmente se impondrá el sentido común, puede que tal como sucediera recientemente en Gran Bretaña, España o Colombia, hoy haya una sorpresa. El pueblo tiene la última palabra. (INFOBAE)