Opinión

¡HEY! MINISTRO DE DEFENSA EL PERIODISTA BOSCÁN, ACUSA

COMTE. Raúl Hidalgo Zambrano/Guayaquil

El periodista Anderson Boscán, de nacionalidad venezolana y residente en Ecuador, viene haciendo una campaña permanente de desprestigio contra Fuerzas Armadas (FF.AA.) con términos impropios, despectivos y hasta soeces, amparándose en la libertad de expresión. Solo hay que revisar las redes sociales por las que circulan sus ofensivos videos, como pólvora encendida. No voy a pedir que el señor Boscán, conozca la historia del Ecuador, ni que no realice reportajes de los problemas que como sociedad los tenemos, pero sí que tenga respeto, mesura y ética con nuestra sociedad.

¿A quién le corresponde actuar en defensa de las FF.AA.? Al ministro de Defensa, porque en nuestro Estado organizado ningún militar activo puede arrogarse su función política- militar. ¿Entonces porque permite que el periodista Boscán tenga patente de decir lo que le da la gana, sin una respuesta consistente? ¿El periodista Boscán tiene sangre, tierra y raíces ecuatorianas?

Los factores comunes que sostiene un país es la sangre de sus habitantes, la tierra en la que nacen y las raíces que penetran por generaciones en la sociedad que les rodea; lo ciudadanos unidos por estos factores constituyen una nación y deciden formar un Estado, en nuestro caso el Ecuador, regido por una constitución y gobernado democráticamente.

La sangre de sus habitantes une y no se refiere al concepto biológico de que es líquida, color rojo, con plaquetas, hematíes, leucocitos…; la tierra no se refiere al planeta, sino al territorio definido por una nación o naciones que decidieron establecer sus fronteras y limites, herencia que en muchos casos se forjó con derramamiento de sangre; y las raíces no se refiere a las plantas que se insertan en la tierra, es una metáfora aplicada a la nacionalidad.

La constante en la evolución de las sociedades, hasta llegar a la actualidad, ha sido la guerra, que enfrenta a los intereses nacionales de los Estados; para resolver los conflictos muchas veces han recurrido a mercenarios, conceptuados como personas no nacionales sin vínculo sangre-tierra-raíces, que apoyan, ayudan o desempañan un empleo o servicio por un salario pagado por un patrono, se incluyen soldados y clandestinamente espías, generadores de caos, activistas políticos, hay casos históricos de periodistas-reporteros.

Nuestro país es organizado y da una cálida acogida a extranjeros visitantes o que se establezcan como residentes, la única condición es el respeto y buenas costumbres. Sin embargo, podría haber casos excepcionales de extranjeros que realizan actividades ilegales o clandestinas, con el objetivo de disociar o debilitar la institucionalidad del país; los agentes de seguridad del Estado deberían identificarlos y contribuir a su expulsión.

Si alguien quiere echar raíces en nuestro país debe respetar las instituciones y no atacar las raíces de nuestra nación, forjada con la sangre de nuestros héroes.

Los ecuatorianos no debemos admitir mala sangre; rechazar cualquier persona que contribuya a generar anarquía u odio. Necesitamos vigorizar permanentemente los conceptos de sangre, tierra y raíces.