Hermano Jacinto Pankeri
Ermel Aguirre González/Guayaquil.
Nació en Nueva York el 23 de abril de 1857, cuando su padre ejercía un cargo diplomático de Italia en Estados Unidos.
Ingeniero y misionero salesiano de origen italiano, se erige como una de las figuras fundamentales en la consolidación técnica y espiritual de la presencia salesiana en la Amazonía ecuatoriana entre finales del siglo XIX y principios del XX.
Su trayectoria es un testimonio de cómo el «genio civil» puede ponerse al servicio de la evangelización y el desarrollo humano, transformando profundamente el paisaje geográfico y arquitectónico de la región oriental.
Como pieza clave en las expediciones destinadas a integrar la Amazonía con el resto del Ecuador, Pankeri desempeñó un rol crucial en la identificación y denominación del territorio.
Durante sus recorridos por la actual provincia de Morona Santiago, su visión técnica lo llevó a destacar la prominencia del cerro Pataangu.
A finales del siglo XIX, decidió rebautizarlo como «Pan de Azúcar», nombre que perdura hasta la actualidad y que sirve como emblema del cantón San Juan Bosco.
Esta acción no fue meramente estética; dotó a las misiones de un punto de referencia cartográfico vital para la navegación y el avance en la selva amazónica ecuatoriana.
La capacidad técnica de Pankeri trascendió las fronteras nacionales.
En el ámbito arquitectónico, es ampliamente reconocido por haber elaborado los planos originales del Santuario de Nuestra Señora de las Lajas en Ipiales, Colombia.
Esta majestuosa obra del estilo neogótico es considerada un prodigio de ingeniería por haber desafiado la accidentada topografía del cañón del río Guáitara.
En 1927, fue destinado a la zona de Méndez-Cuchanza, en donde enfrentó la tarea de conectar comunidades aisladas por los caudalosos ríos amazónicos.
Su obra más emblemática en esta región fue la construcción del “Puente Guayaquil” sobre el río Paute.
Esta infraestructura no solo facilitó el comercio y el tránsito de los misioneros, sino que permitió consolidar la presencia del Estado y la Iglesia en un territorio que, hasta entonces, se consideraba inaccesible.
El hermano Jacinto Pankeri personifica el ideal salesiano: una fe inquebrantable que encuentra su expresión en el servicio práctico.
A través de la ciencia y la ingeniería, dejó un legado que unió fronteras y permitió el florecimiento de comunidades en el corazón del Oriente ecuatoriano.
Según el historiador y genealogista guayaquileño, Dr. Rodolfo Pérez Pimentel, en su completa biografía del hermano Jacinto Pankeri, dice:
“Los salesianos llegaron al Ecuador en 1887, contratados por el Gobierno para formar obreros, estableciéndose en Quito en la Casa de Artes y Oficios, donde capacitaron a numerosos artesanos.
En 1896 fueron expulsados por motivos políticos, quedando en la ciudad el hermano Jacinto Pankeri, quien obtuvo concesiones en 1897.
Los salesianos regresaron en 1900 y se instalaron en La Tola, en un terreno adquirido por Pankeri, en donde construyó su sede.
En 1907, Pankeri visitó Guano, halló un ídolo arqueológico y lo facilitó al historiador Mons. Federico González Suárez para su obra: ‘Historia Ecuatoriana’”.
El hermano salesiano Jacinto Pankeri murió en la Misión de Méndez el 10 de abril de 1947, a la edad de 90 años; sus restos mortales reposan en el epitafio y mausoleo de la comunidad salesiana en el Cementerio Patrimonial de Cuenca.
