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Hay un 75 % de probabilidades de que me lance a la presidencia en 2025, dice Andrea González Nader, excompañera de fórmula presidencial de Fernando Villavicencio

Hace tan solo 7 meses, Andrea González Nader manejaba libremente por la costa ecuatoriana con la camioneta de su padre. Aunque no era una neófita política, la declaración de la muerte cruzada por parte del ex presidente Guillermo Lasso desencadenó una serie de eventos inesperados en su vida.

Fue elegida como compañera de fórmula presidencial de Fernando Villavicencio, quien fue asesinado días antes de la primera vuelta de las elecciones presidenciales anticipadas. González, ingeniera ambiental, de repente se encontró en medio de una investigación internacional, controversias políticas, y con resguardo policial, algo que agradece, pero que reconoce como un cambio fuerte para alguien que siempre fue “ajena al poder político”.

Ahora la activista apunta a potenciar su carrera política con la creación de su propio movimiento civil, Fuerza Valiente, y con una posible candidatura a la presidencia en 2025.

1. ¿Nombre completo?

Andrea Belén González Nader.

2. ¿Edad?

Tengo 36 años.

3. ¿Con qué político jamás se sentaría a tomarse una copa de vino?

Con Rafael Correa (ríe).

4. ¿Qué fue lo último que soñó?

Me acuerdo muy poco de mis sueños. Sé que lo último que soñé fue una pesadilla. No me acuerdo específicamente qué fue.

5. ¿Es verdad que le disgustan los centros comerciales?

No tengo nada contra los centros comerciales, todo bien. Pero me gustan más cuando son conscientes con la naturaleza y un poco más ecológicos.

El problema es lo que hemos hecho con los cerros de Guayaquil. La idea de que quieran ampliar el terreno del estadio de Barcelona para hacer supuestamente un centro comercial y un hotel realmente aterroriza, no creo que solamente a los ecologistas, sino a los guayaquileños en general, que han visto cómo se ha muerto más del 80 % de los árboles de la ciudad por una plaga que genera el cambio climático.

Tener esa poca visión de tener que talar los cerros, que están minados por todos lados; no hay un cerro en Guayaquil que no esté en proceso de construcción o con minería no metálica (…). No es nada en contra de los centros comerciales. Hay mucho que hacer a favor de los cerros de Guayaquil. Cerro Blanco está rodeado de minería legalmente inscrita, pero con información corrupta dentro de sus estudios de impacto ambiental. Les han dado permiso a todas las mineras que están alrededor de Cerro Blanco porque ellas presentan un permiso que dice que ahí no vive nada y que hay tres especies de árboles, cuando al lado tienen monos en peligro de extinción, los últimos monos que quedan en Guayaquil.

6. ¿Va a ser candidata presidencial en 2025?

Hay probabilidades.

7. ¿Y si tuviera que ponerle un porcentaje?

Un 75 %. Depende de si al país le sirve una persona con mi agenda, que siempre ha sido clara y directa. Creo que hay que comunicar las cosas directamente; es lo que más le falta a este país.

8. ¿A qué se refería Christian Zurita cuando dijo que dar el celular de Fernando Villavicencio a la justicia dañaría su reputación?

Yo creo que Christian se refería a la reputación de Fernando de ser una persona a la cual tú podías pasarle información confidencial y no iba a haber repercusiones sobre la persona que denunciaba. El problema ahí es el acceso que tienen las personas que están denunciadas por Fernando, a quién les pasó la información de ellos, y va a haber repercusiones contra esas personas. Creo que se refería a eso, a que sea una persona a la cual tú con toda la confianza le podías pasar la información y sabías que tú como informante estabas seguro. Ahora todos esos informantes que no tenían la protección, pero que fueron valientes, lo suficientemente valientes para dar información que perjudicaba a sus propios movimientos, corren riesgo.

9. ¿A usted le pidieron su celular?

No, y para mí fue parte de la prueba que era realmente una persecución política el hecho de pedir tan puntualmente los celulares de personas…. Mira, llega un punto en que crees que ellos, quienes sean, saben tanto que incluso saben que yo no sé. Por eso, mi celular no está dentro de los que buscan. Yo tengo la fe intacta de que aquellas personas que le daban la información a Fernando encontrarán las vías para que esa información siga fluyendo y la corrupción no sea parte del tejemaneje de este país y nos lleve a los niveles de violencia a donde nos ha llevado.

10. ¿Sabe algo de la investigación del FBI?

No, y tengo la misma desesperación que el resto del país, solo que soy muy buena para disimularlo. Pasan los días, las cosas siguen sucediendo. Pasan tan rápido las cosas en la Asamblea y van tan lentos los procesos que realmente ya quisiéramos que nos den información.

Sigo teniendo la fe intacta también en que la ayuda del FBI y del Gobierno de los Estados Unidos, que son aparte de toda la corrupción que existe en este país, van a darnos resultados certeros. No me importa cuánto se demoren, pero que nos digan la verdad.

11. ¿Cree que habrá justicia?

Yo sí creo que en el caso de Fernando Villavicencio vamos a saber quién fue el autor intelectual gracias al trabajo internacional en conjunto. Si no tuviéramos esta ayuda internacional, no se esclarecería el caso. También espero que este modus operandi, de recompensa, de infiltrarse, funcione para todos los otros asesinatos de personajes políticos que han dado su sangre en las calles este año.

12. ¿De quién sospecha usted?

Fernando era muy valiente y denunció a muchas personas. Se me ocurren muchos nombres. Lo que más pedí desde el inicio de esto fue no sesgar la investigación. Vimos cómo personajes políticos intentaron aprovecharse de esto, sesgando la investigación, y quiero ser el ejemplo de no sesgarla. Pero tengo varios nombres en mi cabeza de personas que se beneficiarían mucho con silenciar las denuncias y, sobre todo, que les hubiera aterrorizado que un Fernando Villavicencio llegue al poder para poder erradicar toda la corrupción que hay en este país.

13. ¿Cuál es el recuerdo que más atesora con Fernando Villavicencio?

¡Ay!, son muchos. Incluso intento no buscarlos todos de una en el teléfono, no los quiero gastar todos de una. Uno de las más lindos fue cuando fuimos a Santo Domingo de los Tsáchilas. Yo tengo una profunda admiración por los colorados de los tsáchilas, y Fernando lo sabía. Entonces, cuando estábamos subidos en la tarima y le estaban poniendo su faldilla autóctona, y yo quería mucho ponerme la faldilla, que se llama tunán, él me mira y me dice: “Envidiosa, ¿verdad?”. A mí se me caía la baba.

Había una complicidad innata. Sabíamos que estábamos exponiendo nuestras vidas, y que era probablemente la elección más peligrosa que espero que tenga este país en su historia.

De broma en broma, porque era mi amigo, le decía: “Bueno, ya bájale dos rayitas, tienes que cuidarte. ¿Yo qué hago sin ti?”. Le dije: “Si te pasa algo, te voy a buscar a donde sea que estés; no me puedes dejar en esto sola”. Él me dijo: “No pelada, tú puedes”. Nunca pensé que esas palabras se iban a hacer realidad algún día. Había tanta complicidad y sabíamos tan bien el momento que está atravesando este país, que no tengo nada que decirle a su tumba. Todo se lo dije en vida, y eso me hace sentir muy tranquila.

14. ¿Qué es el villavicencismo?

El villavicencismo se vive desde tu metro cuadrado. Se trata de tener un sistema de valores morales inamovibles, con el cual te sientes cómodo yendo por la vida siendo panadero, ingeniero, político, lo que tú quieras. Pensar que la corrupción no es negociable; que, como decía Fernando, que falte el pan en la casa, pero no la integridad. Hay una parte de Fernando que muchos no conocían que yo considero que es parte del villavicencismo y es ese romanticismo por la vida, ese enamoramiento por este país (…). Creo que de aquí en adelante vamos a ver a muchos movimientos políticos que se van a inspirar en Fernando Villavicencio.

15. ¿Todavía tiene resguardo policial?

Sí. Debido a la protección que aún tengo por la carta de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, todavía tengo resguardo policial, lo cual agradezco profundamente, pero comprenderán que es un cambio muy extremo para una persona de a pie, activista, guayaquileña, ajena a los grupos de poder. Hace siete meses yo andaba sola por el país en la camioneta de mi papá recorriendo las costas. Es un cambio que ha sido duro, pero agradezco profundamente la atención internacional que hay por proteger la democracia en Ecuador.

16. ¿Con qué animal se identifica?

Con el jaguarundi. Es un felino del bosque seco tropical, los tenemos aquí en Guayaquil. Tiene una cola larga y dos tipos de coloraciones. Por suerte no está en peligro crítico de extinción. Me identifico porque me considero una especie endémica, así como todo guayaquileño, del bosque seco tropical. Estoy profundamente enamorada de ese ecosistema. Para mí fue una sorpresa darme cuenta a los 15 años que teníamos esto dentro de Guayaquil. El jaguarundi me representa porque es un felino territorialista, defensor, parte del ecosistema. Es una manera de dar a conocer el bosque seco tropical y su potencial económico.

17. Usted mencionó el otro día en un simposio de la Espol que los científicos deben aprender a comunicar mejor sus investigaciones. ¿Eso es una falla de las mallas académicas de las universidades del país?

Totalmente, y es una idea genial que haya cursos de marketing y comunicación dentro de las carreras de ciencias, biología, incluyendo cosas mucho más específicas, como genética o agricultura (…). Creo que son herramientas muy valiosas y que hacen falta; por eso ves tanto a la comunidad científica pidiéndoles ahora a los influencers, actores, cantantes, marketistas y comunicadores, a los creadores de contenido que se sumen a esto.

18. Si tuviera que señalar un problema ambiental en Guayaquil, ¿cuál sería el más urgente de resolver?

El empoderamiento de la sociedad. Que la gente en Guayaquil entienda que tiene que pelear por sus derechos. Yo también comprendo que la gente guayaquileña pasa tan ocupada; este espíritu de puerto que tenemos lamentablemente hace que no tengas tiempo durante la semana para seguir un proceso, para ir a reclamar tus derechos, para ponerte de acuerdo con el vecino e ir a tocar una puerta y decir: “Autoridades, lo que están haciendo está mal, nos están haciendo la vida imposible”.

19. ¿Cómo se inició en la política?

A los 33 años recibí la oferta por parte de un amigo muy querido para lanzarme para viceprefecta del Guayas. Yo en esos momentos estaba manejando varios proyectos sociales en una fundación de medioambiente con el tema de soberanía alimentaria, de reforestación con árboles nativos, con educación ambiental, con comunidades vulnerables, y dije: “Claro, abramos el territorio; ya lo hicimos en Guayaquil, hagámoslo en el Guayas”. Fue una grata sorpresa darme cuenta de que la gente que estaba en la política no toda era mala. Había gente que también venía con ideas, con proyectos, con experiencias que habían funcionado y que queríamos poner en práctica.

20. ¿Qué piensa del pleito entre el presidente Noboa y su vicepresidenta, Verónica Abad?

Hablando de errores y cómo uno aprende de los errores… Nadie piensa tanto en escoger su binomio como deberían realmente reflexionarlo. Para mí era sorprendente ver que el único binomio que se conocía realmente en profundidad y desde antes de esta primera campaña éramos Fernando y yo. Lo dije públicamente en algunas entrevistas: no sé cómo haces para, en menos de dos semanas, llegar a estar tan en la misma sintonía con esa persona para poderte dividir territorio en una campaña tan corta, saber qué contestar y contestar automáticamente lo mismo, tener el mismo punto de vista. Es prácticamente imposible, y lo fue. Creo que habría sucedido con todos los otros binomios por esta falta de compaginación que tenían.

Me parece que tienen que aprender que el binomio, por más que esta Constitución diga que puedes ponerlo de florero, cosa que no iba a pasar en mi caso con Fernando porque hicimos un plan de gobierno juntos… Recuerdo con mucho cariño a Fernando diciendo que él iba a decretar que yo cogobierne con él (…). Creo que es una lección importantísima de aprender no solo para Daniel Noboa, sino también para todo aquel que quiera pensar en una carrera política para el 2025. El binomio tiene que ser alguien que conozca el proyecto, que tenga los mismos ideales. Creo que esto le ha costado mucho a la imagen del país.

21. ¿Se debe repensar la figura del vicepresidente?

¿Qué te diré? Esto de ponerlo al vicepresidente de florero vino después de mucho serrucheo de piso de parte del vicepresidente en otras presidencias, antes de que nosotros incluso naciéramos. Considero que se debe definir desde el comienzo de la campaña cuál va a ser la función del vicepresidente.

22. ¿Con qué político le resultaría quedarse varada en una isla desierta?

¿Tiene que ser ecuatoriano? Chanfle (ríe). Me la pusiste difícil. Me quedaría con Fernando Villavicencio.

23. Uno de los pilares de su agenda política es evitar la impunidad. ¿Ve la misma voluntad en el Legislativo?

Creo que están pescando a río revuelto, aprovechando justamente este nuevo orden que necesita tener toda Asamblea recién instalada (…). Veo con mucha decepción cuánto tiempo pretenden perder en estos catorce meses en hacer juicios políticos, en traer amnistías, cuando lo primero que hablaron en campaña era de leyes urgentes por la seguridad y la desnutrición infantil.

Cosas tan desubicadas como que la asambleísta Mónica Palacios, que es de la Comisión de Soberanía Alimentaria, diga que su función ahí va a ser fiscalizar la droga que sale en las cajas de las frutas. Es decepcionante, es doloroso ya ver que en esos puestos, donde podrían estar personas que todos los días trabajan por la desnutrición infantil, activistas, voluntarios que no ganan un centavo y se pasan de sol a sol, pasando realmente las duras para cambiar realidades nunca tengan acceso a ese poder. Tengo esperanza de que la ciudadanía va a ser tajante y castigarlos con los votos. Tal vez no al partido, porque seguirán sin analizar las cosas, pero sí a las personas. Creo que va a volver a pasar lo que pasó con (Iván) Saquicela, con (Esteban) Torres, con (Luis) Almeida. La gente definitivamente dijo: “Ya, OK, sus partidos, pero ni tú, ni tú, ni tú”. Espero que bajo esa presión se pongan realmente a trabajar.

24. Sobre el quiebre del movimiento Gente Buena con Construye…

Tienen su bancada. Ellos corresponden a su propia agenda política, lo cual está muy bien y es democrático. Al final del día, deberíamos tener más cosas en común que en contra. En este momento el país no tiene el tiempo para seguir agendas partidistas de gente que ni siquiera vive en este país.

25. ¿Cree que dará frutos la intención del correísmo de destituir a la fiscal Diana Salazar?

A mí, como amiga de Fernando Villavicencio, me dolería un montón que justamente la fiscal que ha tenido la valentía de llevar adelante los casos de corrupción que denunció Fernando Villavicencio sea quien sea sometida a juicios políticos cien por ciento por una persecución política. Ni siquiera puedo llegar a pensar que eliminen los casos que le han costado literalmente la vida a Fernando Villavicencio. Vamos a ver después de esta comisión que se acaba de armar en la Asamblea cuánto van a nombrar a Fernando Villavicencio personas que jamás fueron cercanas a él y personas que incluso en vida fueron sus principales detractores.

26. Defina a María Paula Romo en pocas palabras.

Política.

27. ¿Y a Christian Zurita?

Periodista de investigación valiente.

28. ¿Cómo es su relación con el Ejecutivo?

Cordial. Le deseo lo mejor (a Daniel Noboa). Si a él le va bien, a Ecuador le va bien. Creo que tiene una tarea muy difícil. Creo que no me equivoqué cuando dije que la única persona que podía era Fernando Villavicencio. No lo decía porque era mi candidato, sino porque creo que la templanza y la firmeza que hay que tener contra la corrupción y la impunidad ahorita es proporcional al control de la violencia. También creo que el plan de seguridad es urgente; escucho poco sobre los avances de eso, pero realmente hay toda la apertura para apoyar a que esto salga adelante, siendo crítica de las cosas. Creo que le falta mucho el tema de la comunicación, que es algo de lo que ya venía pecando (Guillermo) Lasso.

29. He leído sobre su gusto por la banda ecuatoriana Swing Original Monks…

Sí, es mi banda favorita de largo, porque mezcla todo a la parte también como de cumbia, de la parte de pasillo; o sea, coge un montón de la música nativa. Nicola Cruz también es un cantante nacional de electrónica que ha llevado el ritmo andino y lo ha convertido en electrónica. Creo que hay un potencial enorme ahí. También me gusta el pasillo tradicional.

30. ¿Cuál es su canción favorita de Swing Original Monks?

Todas. Me gusta mucho el primer disco. Caminito también es una de las que más me gustan. Tucán, que es superprotesta y creo que todos nos hemos sentido identificados. Ellos hicieron una vez un concierto acá en Guayaquil en Las Peñas y fue increíble. Los primeros conciertos de Swing Original Monks acá en Guayaquil eran una bomba. Nuestra música es tan variada como nuestras etnias.

31. ¿Algún sueño frustrado de la infancia?

Quería ser arquitecta. También quise ser doctora, veterinaria, química; quería trabajar en genética. Al final escogí Ingeniería en Medioambiente porque me permitía ser bióloga, a veces analista de datos, a veces comunicadora. Siempre fue un sueño mío trabajar en la naturaleza y con la ciencia.

32. ¿Cuáles son sus pasatiempos?

Bueno, no veo televisión para nada, me cuesta mucho ver una serie o ver películas. No encuentro el tiempo, no es que no me guste. Me gusta mucho la música; toco por ahí algunos instrumentos con pánico escénico: jamás me verán tocar. También soy cantante de ducha profesional.

Me encanta viajar por el Ecuador. Soy una fan de todo lo que se puede descubrir, coger un carro y ser libre y trasladarte a través de Ecuador y conocer todo lo que puedes comer, escuchar, ver y conocer. Algo que me apasiona mucho son los lenguajes. Tengo una tía que admiro mucho, que es antropóloga, y a través de ella uno de mis hobbies favoritos es investigar sobre antropología. Soy fan de nuestras diosas costeñas. Siembro plantas; muchas de las cosas que cultivamos en la casa o que cosechamos en la casa se usan en la cocina.

33. ¿Sobre qué momento de su vida diría: “Me equivoqué”?

Muchos, definitivamente en muchos momentos de mi vida me equivoqué, sobre todo por no lanzarme, por no tomar oportunidades que parecían muy grandes o imposibles. Uno se va demostrando todo el tiempo que puede más de lo que cree.

Si bien tal vez (esas oportunidades) hubieran sido errores, aprender de los errores es justamente lo que te hace avanzar. Entonces, sí llegas a una edad en la que te arrepientes de no haber sido un poco más valiente un poco antes.

34. Suena a que se arrepiente de no haber cometido errores.

(Ríe) No, no, para nada. Me arrepiento sabiendo que pudieron haber sido errores. Me arrepiento de no haber tenido la oportunidad de hacerlo bien o aprender. Ya en un momento de la vida te das cuenta de que, así sea un error, si realmente aprendes algo de eso es mucho más valioso que nunca haberte equivocado y andar por la vida esperando que literalmente la vida te lo enseñe de una manera mucho más brusca.

35. ¿Algún ejemplo de una oportunidad perdida?

Viajes que no cogí. Una de las cosas de las que más me arrepiento fue que me gané una beca y tuve la oportunidad de ir a Beijing a estudiar parte de mi carrera. Era muy chica y me dio mucho miedo irme del país sola a un lugar donde no sabía el lenguaje. Es una de las cosas de las que más me arrepiento. Hubiera sido impresionante conocer una cultura tan rica como la China y aprender tanto de ellos.

Yo entré a la universidad a los 17; para el tercer año de universidad yo ya tenía 19. Era muy chica para irme sola al otro lado del mundo, no sabía hablar chino ni ninguno de todos los idiomas que se hablan ahí, pero me arrepiento mucho de no haber tomado esa oportunidad. (I)

Fuente: www.kchcomunicacion.com