Opinión

Hasta cuando el drama de las cárceles

Dr. Jorge Norero González/Guayaquil

Son decenas de millones de dólares, que, durante 14 años, el Estado ha invertido para dignificar y humanizar a los reos y personas privadas de la libertad, sin lograr establecer un régimen que garantice la seguridad interna, la armonía y como corresponde la rehabilitación de los sentenciados y detenidos.

Que no hayan existido recursos para instalar un sistema de circuito cerrado, video vigilancia, inhibidores de señal telefónica, resultan argumentos estúpidos y cómplices, para permitir que los capos del microtráfico, desde el interior de las cárceles, sigan impartiendo órdenes, reclutando a los pusher, mulas o más distribuidores, con el cómplice silencio y vista gorda, (por no decir auspicio) de las mismas autoridades y guardias de seguridad de las cárceles y del Sistema penitenciario.

Que se hagan cateos, pesquisas para encontrar drogas, armas, teléfonos, y no encuentran salvo unas cuantas armas blancas, mientras vemos impávidos y sorprendidos que tienen hasta lanzan granadas, misiles, armas automáticas, y se asesinan brutalmente, reflejando los más bajos instintos y apocalípticos eventos, es entonces cuando el cuestionamiento no puede ser epidémico, debe ser profundo y radical.

1.) dada la emergencia en el Sistema, se debe prohibir todas las visitas y que ingrese ningún artículo, incluido alimentos, bebidas, en ningún pabellón y para ningún detenido, es decir no pueden existir los vip y privilegiados, ni permitir comida gourmet de ningún hotel o restaurante, porque son focos de introducción de cualquier artículo, que podría ser detonante de violencia y muerte.

2.) Instalar de manera urgente sistema de cámara y/o circuito cerrado y de vigilancia, al interior de los pabellones, celdas, servicios sanitarios, comedores, áreas de emergencia, perímetro interior y exterior, es una ineludible tarea, y no puede ser la falta de recursos la excusa, pues tales dispositivos y sistema, se pudo ejecutar paso a paso, lo que sucede es que pierden el negocio y fuente de entrada, desde los directores para abajo.

3). Se debería separar a las pandillas y ubicarlas en los diferentes pabellones, sin que se puedan encontrar y provocar enfrentamientos, esto es un tema de sentido común, si no lo hacen parecería que las mismas autoridades, son miembros de las bandas y por eso muchos de ellos son asesinados.

4.) Hacerlos trabajar debería ser una obligación, estudiar también, pero bajo ninguna circunstancia con el sistema on-line, pues aquello implica habilitar el sistema de Internet, por lo tanto, solo podrían hacerlo vía correspondencia.

Es indudable, que la corrupción es la madre de todas las incidencias y crímenes al interior de cárceles y del sistema penitenciario, corrupción que se inicia en los fondos destinados para la alimentación de los reos, cambios de celdas, privilegios, premios y castigos, protección, visitas conyugales y/o extra maritales, televisión por cable, aire acondicionado, etcétera.

De las cárceles se controla el microtráfico, y ser los amos de barrios, comunidades, ciudades, es un imperativo que están dispuestos para cumplirlo, entregar sus vidas y acabar con la de cualquier competidor.

La concesión de la administración de las cárceles a la empresa privada, podría ser otra opción que daría buenos resultados.

La sociedad, y no sólo los policías, son parte del problema junto a jueces y fiscales, la vida de nuestros niños y jóvenes están en riesgo y debe ser la máxima prioridad para el Gobierno y el Estado, deben establecer un nuevo sistema, que le corte las manos a las pandillas y termine con el microtráfico en escuelas, colegios, barrios, parques, etcétera.

Semper fidelis.