Opinión

HAGAMOS UNA LIMPIEZA EN EL PAÍS

 Dr. Juan Carlos Faidutti Estrada/Guayaquil

Resulta que cada gobierno quiere crear un nuevo organismo según el programa que ofreció en su campaña. Nos hemos llenado de tantas dificultades para trabajar y vivir que, parecería que estamos jugando a formar un estado pseudo-socialista, donde el gobierno mete sus narices en casi todas las actividades de los ciudadanos, consiguiendo una enorme burocracia, que nos pone trabas y más trabas que nos impide progresar.

Es una suerte que el presidente Lasso haya asumido el poder pues su formación y sus actividades personales le han permitido conocer esta realidad y esperamos que no pierda tiempo y que, desde ya, empiece a cortar todo lo que se ha creado para formar un estado muy pesado, impidiendo la inversión nacional como extranjera.

La primera muestra es el IESS que nació con el objeto de ayudar a los ecuatorianos a tener donde curarse, donde vivir y obtener una jubilación que compense los años de trabajo de cada uno de los ciudadanos que llegan a su tercera edad.

Recordemos que somos un país pequeño (por los errores cometidos por nuestra diplomacia) pero rico en petróleo, en minería, en agricultura y en bellezas dignas de ser explotadas por los viajeros extranjeros. Sin embargo, todas estas actividades están controladas por el Estado y funcionan de acuerdo con el gobernante de turno. Todo esto en manos, un poco más o un poco menos, de los burócratas. Si se interesa una empresa extranjera en tomar a cargo alguna de estas, resulta que se están violando la soberanía.

La tan manida soberanía que, en el derecho internacional antiguo, se entendía que es un poder que no admite otro poder, con la gran cantidad de organismos internacionales que se han creado, ya la soberanía tiene otro sentido.  La ONU, la OEA y la enorme cantidad de entidades creadas para la cooperación y ayuda entre estados, lo que buscan es unirnos más y dar la mano los países ricos a los más pobres.

¿Por qué debe considerarse, por ejemplo, la explotación extranjera del petróleo por empresas que tienen suficiente tecnología y capital para hacerse de cargo de su manejo? Claro que depende de que el gobierno que negocie, al entregar algún rubro de nuestra riqueza, en manos de extranjeros. Nuestro estado impone las condiciones que beneficien al país y, por supuesto también al contratista, porque no van a trabajar gratis.

Este ejemplo es en materia económica. En lo política hay mucho por hacer y rápido. Debe el presidente Lasso tener la energía para que se cambie la constitución. No tenemos que redactar otra, porque seguro que será peor. Que entre en vigencia la anterior es bastante. Indigna que ese tal Consejo formado por cinco miembros, tenga la facultad de nombrar a los principales funcionarios del país. Como ejemplo para nombrar a un Contralor piden miles de dólares y seis a ocho meses de plazo, cuando antes, con el envío de una terna del presidente, se lo elegía en el parlamento y si no les gustaba los candidatos, pedían otra terna y acabado el problema en pocos días.

Así, cada uno de los lectores pueden pronunciarse sobre asuntos que no le compete al estado meterse, y estoy seguro de que será oído y poco a poco tendremos un Estado que marche para salir adelante.

Para no cansar mucho, el gobierno comunista chino ha impuesto una economía capitalista y ahora tiene a más ciudadanos multimillonarios que el propio EE. UU. habiendo dejado entrar a las grandes empresas extranjeras a producir y ahora es el segundo país más rico del mundo.