¿HABRÁ PREVENCIÓN FRENTE A EL NIÑO EN EL GAD GUAYAQUIL?
MSc. Brenda Mendoza Pimentel
FORO AGROPECUARIO ECUATORIANO
La inquietud de quienes vivimos en Guayaquil frente a la llegada de El Niño no es exagerada. Al contrario, es una preocupación legítima: nuestra ciudad ya conoce demasiado bien lo que significa una lluvia intensa cuando los sistemas de drenaje no dan abasto y algunos sectores terminan convertidos, casi de la noche a la mañana, en piscinas públicas sin haberlo solicitado.
Me pregunto si el Municipio ha anunciado planes de contingencia, limpieza de canales y sumideros, obras preinvernales, fumigación, alojamientos temporales, brigadas de salud y coordinación mediante el COE Cantonal. Son medidas importantes, pero la ciudadanía necesita saber qué se está haciendo, dónde se está haciendo y qué resultados concretos se esperan.
Y aquí aparece una reflexión especialmente importante para quienes próximamente ocuparán el sillón de Olmedo: gobernar una ciudad no puede consistir en esperar que llegue el aguacero para demostrar capacidad de respuesta. La verdadera gestión se mide antes de que caiga la primera gota.
Guayaquil necesita autoridades que no descubran los problemas cuando el agua ya les llegue a las rodillas. Se requieren planificación, mantenimiento permanente, obras ejecutadas a tiempo, coordinación institucional y, sobre todo, transparencia para informar a los ciudadanos.
Porque si algo nos ha enseñado la experiencia es que El Niño no avisa con un paraguas en la mano. Y sería lamentable que, una vez más, la prevención llegue después de la inundación.
Quienes se sienten en el sillón de Olmedo tendrán una enorme responsabilidad: demostrar que la prevención no fue solamente una promesa de campaña, sino una obligación cumplida. Basta de bailes en tarimas y discursos aprendidos buscando votos entre los transeúntes de un pueblo desesperado por mejores días.
