Opinión

Hablar mal de otros, es asesinar su alma

Por: Lucy Angélica García /Portoviejo.
lucygarciachica@hotmail.com

 

«Cuidado, no hagas ni digas de otros lo que no te gustaría que dijeran de ti, un día te podrías comer tus propias palabras”.

Cuántas verdades nos revelan las sagradas escrituras. Pero cuántas verdades nos oculta también nuestro ego.

Hoy agradezco esa luz que me permite reconocer cuanto daño hacemos a otro, y al mismo tiempo a nosotros mismos, solo con las palabras mal intencionadas y la critica destructiva.

Buscar la transformación debería ser un trabajo cotidiano desde lo profundo del ser, y es que en realidad cuando logramos encender el deseo de cambiar nuestra vieja personalidad, es cuando elevamos nuestro nivel de conciencia, es decir, seremos más conscientes, empezando por nuestra forma de pensar, sentir, hablar y actuar.

Y la palabra de Dios dice:
Solo el de conducta intachable, que practica la justicia y de corazón dice la verdad; que no calumnia con la lengua, que no le hace mal a su prójimo ni le acarrea desgracias a su vecino. Salmo 15:2-3

En efecto, «el que quiera amar la vida y gozar de días felices, que refrene su lengua de hablar el mal y sus labios de proferir engaños; que se aparte del mal y haga el bien; que busque la paz y la siga.» 1 Pedro 3:10-11

No soy perfecta, pero si quisiera practicar la justicia cada instante de mi vida. Algo que considero muy feo en las personas, es el Orgullo. Cuando el orgullo sale del corazón del hombre, entra la humildad.

No soy perfecta, pero si quisiera, y empezando por mi entorno, ver más empatía y personas que reconozcan que somos pasajeros por este mundo, que se nos ha otorgado un tiempo limitado para crecer espiritualmente como seres humanos y transformar nuestro ser interno, es el legado mas valioso que podemos heredar a nuestra descendencia y aportar con ello a una convivencia más sana y solidaria con nuestros congéneres.

En estos tiempos tan críticos y difíciles para toda la humanidad, tiempos en los cuales, no todos podemos ir al frente a combatir y defendernos con nuestras manos, sí podemos luchar con otros medios: por ejemplo podemos dejar de hacer lashón hará, ( hablar mal del prójimo)seguramente así podemos ayudar a ganar esta cruel batalla.

Es probable que algunos chismes sean divertidos, interesantes y den tema de conversación. Desafortunadamente, hablar mal de otros nunca deja nada bueno. En realidad un chisme es sumamente toxico e inútil, y termina lastimando a todas las personas involucradas, es decir, tanto a los que lo dicen como a los que lo escuchan y ni hablar la persona de la cual se habla.

Hablar mal de alguien, es también hablar mal de uno mismo, después de todo lo que uno envía al universo, tarde o temprano también regresa. Una palabra tiene la gran cualidad de engrandecer y ayudar o de deshacer y hasta matar todo depende de cómo y para qué se utilice.

Que terrible es la costumbre de hacer un circo, o una revista de chismes públicos de algo tan delicado como el sufrimiento, los problemas, una pérdida o hasta un compromiso de boda o divorcio. Comentarios que hieren, juicios que castigan, en fin, todas las acciones que invalidan y atacan a la persona vulnerable, la cual, generalmente ni siquiera tiene manera de defenderse, ya que ella es la última persona en enterarse.

Hablar de otras personas en general nunca es una cosa buena, ni siquiera cuando se habla bien, cuando se dice la verdad, cuando se comenta algo bueno… al hablar de otras personas, uno abre una puerta angosta y peligrosa que invita a la tentación, los malos entendidos, las envidas y por supuesto las terribles competencias.

Cuando uno habla mal de otros, además de envenenar el alma propia, se queda con un sentimiento de vacío y malestar, ya que el foco de atención se enfoca en aspectos negativos que sólo nublan el panorama, e impiden ver más allá de los aspectos materiales e intrascendentes.

Al hablar, uno debe tener en cuenta que el único objetivo que se debe buscar es el de fomentar el bien común. No sólo porque es lo debido sino porque al final del día es lo mejor que uno puede hacer para sentir el alma limpia, sana y sobre todo, bien nutrida emocionalmente.

Es importante la perspectiva general, tener en cuenta, valorar el alcance y las consecuencias de lo que uno dice y a quien se le dice también.

Todos y cada uno sabemos que en algún momento hemos caído en la trampa y la tentación de hablar mal de alguna persona, la próxima ocasión que esto suceda, sólo recuerda que al hacerlo, no sólo dañas a la persona de la que estás hablando, también te  lastimas a ti, y además, ensucias tu medio ambiente.

La receta: Valora tus comentarios
Ingredientes:
1 lata de prudencia: reconocer la importancia de las palabras y aprender a utilizarlas debidamente.
1 rebanada de respeto: valorar la dignidad y la reputación de todos.
2 cucharadas de control: evitar y reprimir las palabras inadecuadas y los juicios hirientes.
1 racimo de juicio: responsabilidad total de las acciones, palabras y pensamientos personales.
2 cubitos de compasión: anticipar el dolor ajeno causado por uno mismo.

Límites y valor según sea necesario: fortaleza y valor para no hablar ni escuchar cosas que lastiman.

Recomendación del chef: Hoy no voy a hablar mal de nadie, no voy a ser portador de un chisme  que pueda causar daño o sufrimiento a otra persona.

¿Cómo dejar de hablar mal de los demás?
Hay que tener mucho cuidado con lo que se escucha. Es tan importante el no aceptar una declaración falsa como el no hacer que otros la crean. Después de todo, el que habla mal de otros contigo, seguramente también hablará mal de ti con los demás.

Hay que ser muy cuidadoso al hablar. Toda persona posee en sí el gran poder del habla.

Desalentar, lastimar, transgredir o falsificar la reputación de una persona es un delito muy serio  que raramente se puede sanar o perdonar.

Procura ser una persona positiva, gentil y armoniosa. Es mejor quedarse callado que hablar mal o causar una disputa innecesaria con otros.

El mundo tiene suficientes problemas para que uno haga sufrir o avergüence a otro simplemente porque se habló sin pensar o por querer lastimar.

Fuente de ayuda: Aish latino.com