Opinión

HABITAR EL CUERPO

COLABORACIÓN  DE HARRY EISER FLORES/GUAYAQUIL

 

Tras tantos años de olvido,
el cuerpo pide atención;
hay que acercarse a su puerta
y escuchar su petición.

No exige grandes promesas
ni una victoria inmediata;
pide tiempo, manos suaves,
una presencia que trata.

Donde reinaba la prisa,
crece una lenta ternura;
el hombre aprende a escucharse
sin vergüenza ni armadura.

Cada gesto de cuidado
abre espacio a la esperanza;
hasta el paso más pequeño
tiene un pulso que lo lanza.

Y al regresar a sí mismo,
sin reproches ni medida,
descubre bajo su piel
un ser todavía.