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Habitantes de frontera recibieron con festejos la ratificación de la Ley de Desarrollo Fronterizo

“Con 114 votos a favor, queda ratificada la aprobación de la Ley de Desarrollo Fronterizo”, ese anuncio fue el inicio de un verdadero festejo en las afueras de la Asamblea Nacional.

Una banda de pueblo al ritmo de “Soy del Carchi” empezó a tocar una vez que se conoció el resultado, mientras banderas con los colores de las provincias de frontera, tanto del norte como del sur de Ecuador, flameaban en las manos de quienes llegaron hasta el Palacio Legislativo para mirar en vivo el debate.

Es que esperaron cinco años para que la ley que fue aprobada en 2012 y vetada totalmente por el entonces Presidente de Ecuador, se retome y ratifique. “Se perdió mucho tiempo y por eso que este es un día histórico, porque quienes vivimos en las provincias de frontera acarreamos una serie de dificultades que no son de ahora, sino de siempre. La inseguridad no es el único conflicto. Tenemos índices altos de desempleo y no hay incentivos para la producción”, dijo Ronald Farfán, alcalde de Huaquillas, ciudad fronteriza con Perú.

Winston Paladines, constructor hace 20 años en Huaquillas es testigo de los altibajos que tiene el vivir en zona de frontera. Nunca esperó tanto por una ley, pues para él significa seguir con la esperanza puesta en su trabajo. “Si se reactiva el sector productivo es como un efecto dominó, porque empiezan a reactivarse los otros sectores. Si no hay plata nadie construye”, dice, mientras escucha con cierta impaciencia al legislador orense Montgómery Sánchez, ponente del proyecto de ley.

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Dos filas más arriba de Winston se escucha un grito: “¡Que sea por unanimidad!”. Es Esperanza Rosero, carchense. Tiene 68 años y asegura que nunca antes se sintió tan insegura en Tulcán. “Los últimos años sentimos un fuerte remezón en lo económico. Cerraron negocios, muchos vendieron sus terrenos y ganado porque ya no era negocio, pero jamás nos sentimos inseguros”, cuenta. Por eso para ella la aprobación de la Ley de Desarrollo Fronterizo es un alivio. “En Carchi vivíamos del cultivo de papa, de la producción lechera, pero todo se vino abajo”, aseguró.

Julio Robles, alcalde de Tulcán, también afirmó que los problemas en la frontera no son de ahora e insistió que la aprobación de la Ley de Desarrollo Fronterizo era urgente. El personero municipal relató los constantes avatares que libran, especialmente en el tema económico. “Incentivos, créditos preferenciales, mejores condiciones para trabajar”, fueron los pedidos de Robles, al tiempo que aseguró que no se trata de recibir dádivas, sino de pagar una deuda histórica con las provincias fronterizas.

En medio de declaraciones a los medios de comunicación de sus respectivas provincias, carteles con leyendas de apoyo a la ley y cantos propios de cada zona de las ciudades de frontera, se ratificó la Ley de de Desarrollo Fronterizo. Ahora, los habitantes de frontera esperan que se analice de forma rápida el reglamento para que su ejecución empiece.

MC/pv