GUAYAQUIL Y LA BASURA
MSc. Brenda Mendoza Pimentel/Guayaquil.
FORO AGROPECUARIO ECUATORIANO
La gestión de los desechos en Guayaquil se encuentra en un punto crítico que exige honestidad y acción inmediata. Los ciudadanos nos enfrentamos diariamente a una contradicción frustrante: nos esforzamos por separar el plástico, el vidrio y el cartón en casa, pero al salir a la calle presenciamos cómo el camión recolector junta y aplasta todo en el mismo compartimento. Esta desconexión destruye la confianza pública, desincentiva los buenos hábitos y convierte el reciclaje doméstico en un esfuerzo estéril que termina sepultado bajo toneladas de basura en el vertedero de Las Iguanas.
El destino final de nuestros desperdicios no puede seguir siendo el simple entierro sanitario masivo. Para corregir este rumbo, la nueva administración municipal que asuma el cargo debe implementar medidas urgentes y estructurales. En primer lugar, es indispensable rediseñar el sistema de recolección pública introduciendo camiones con compartimentos diferenciados o estableciendo días específicos para retirar exclusivamente material reciclable.
Asimismo, el nuevo alcalde debe dignificar, formalizar e integrar a los recicladores de base dentro de la cadena de aseo urbano, garantizándoles centros de acopio tecnificados en sectores clave. Finalmente, se requiere una ordenanza estricta que sancione a los grandes generadores comerciales que no clasifiquen sus residuos.
Guayaquil no puede aspirar a ser una ciudad sostenible si su infraestructura municipal sabotea la conciencia ecológica de sus habitantes. El cambio real no empieza solo en el hogar; debe consolidarse en la gestión de sus autoridades.
