Opinión

GUAYAQUIL INDEPENDIENTE

Henry Silva Viteri/Guayaquil.

Mucho se habla de Guayaquil, unos la aman, otros la odian, pero todos quisieran vivir en esta noble ciudad que desde su nacimiento fue indómita y polo de desarrollo; mucho se ha hablado sobre sus inicios que han sido matizados de leyendas que hablan de ese espíritu guayaco que no se somete ante nadie.

Su nombre es por todos conocidos: La leyenda del cacique Guayas y su bella esposa Quil, en la época de la conquista española y después de haber fundado Santiago de Quito cerca de la actual Riobamba, los españoles vieron que esta nueva ciudad no era un sitio estratégico así que se dividieron y Sebastián de Benalcázar siguió al norte y fundó San Francisco de Quito y Francisco de Orellana vino a la costa y trató en repetidas ocasiones fundar la nueva ciudad en la región dominada por el pueblo huancavilca liderados por el cacique Guayas

Guayas y su pueblo dieron muchos problemas a los invasores, pero al final los invasores triunfaron y capturaron al cacique Guayas y a su esposa Quil, el cacique les ofreció a los españoles entregarle inmensos tesoros a cambio de la libertad de él y su esposa, y los invasores como los que actualmente nos invaden y los mueve la ambición, aceptaron.

Guayas acompañado de Quil los llevó hasta la cima del llamado Cerro Verde actualmente conocido como Cerro Santa Ana y cuando llegaron pidió un puñal para abrir la piedra de entrada al “entierro” y con el arma mató a su mujer y se mató él.

La leyenda dice que antes de morir Guayas les dijo a los españoles: “Al río lo mancharon con la sangre de mis hermanos, me llevo a Quil para que me acompañe a la tierra del Sol”. Así pues, el 25 de julio de 1535, día del Apóstol Santiago el Mayor, Francisco de Orellana fundó la ciudad y haciendo honor al cacique Guayas la bautizó con el nombre de “Muy Noble y Muy Leal Ciudad de Santiago de Guayaquil.

La cuidad creció, con el esfuerzo de quienes vivieron en nuestra naciente ciudad alcanzaron un sitial muy importante en la costa del Pacífico, fue Guayaquil considera como la ciudad con los mejores astilleros, centro comercial e intelectual colocándola entre las principales ciudades de América; pasaron los años y después de soportar invasiones de corsarios e incendios que prácticamente la borraron del mapa igual que el ave Fénix Guayaquil surgió de las cenizas y fue la cuna de la libertad.

Guayaquil se proclamó independiente el 9 de octubre de 1820 y fue gracias a la iniciativa de los héroes que formaron la Fragua de Vulcano, sin derramamientos de sangre y gracias a su capacidad e inteligencia se liberaron del yugo español, en esa fecha se inicia la independencia de lo que esa época era la Real Audiencia de Quito después que Guayaquil se proclamó como la “Provincia Libre de Guayaquil, se independizaron Samborondón, Portoviejo, Cuenca entre otras ciudades que ponían fin a sus día de colonia española.

Los guayaquileños que llevaban en su sangre esa independencia de los huancavilcas pensaron declararse como República de Guayaquil, situación que incomodó a Simón Bolívar que soñaba desde 1819 fundar la Gran Colombia y pretendía que a los ya anexados Panamá, Venezuela y Nueva Granada (Colombia), se unieran los territorios del sur; la piedra en la bota dictatorial de Bolívar era Guayaquil así que decidió venir a nuestra ciudad desde Quito llegando el 11 de julio de 1822.

Guayaquil era independiente y veía como la Gran Colombia y el Perú pretendían anexarla, y vino la intervención de Simón Bolívar que llegó con un ejército de 3000 soldados; desconoció a la Junta de Gobierno y se proclamó jefe político y militar de la provincia del Guayas.

Pero nuestra ciudad nunca dejó de ser independiente, y ese espíritu de libertad sigue vigente hasta la fecha; la Bestia 666 Correa nos dejó una maldita herencia, la narco mafia por él creada que nos tiene al momento amenazados; tenemos un gobierno que tiene en sus manos las leyes para poner fin a esta invasión sangrienta pero parece que las ratas verde flex que forman parte de este gobierno del encuentro no le permiten actuar.