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Guayaquil clausura tres colegios que permitieron asistencia voluntaria

El municipio de Guayaquil clausuró los tres colegios en los que la ministra de Educación, María Brown, constató el retorno voluntario de clases presenciales.

Se trata del Colegio Guayaquil, el Simón Bolívar y el Velasco Ibarra, todos fiscales y a los que acudieron un puñado de estudiantes a recibir clases.

La clausura obedece a que los establecimientos, según el cabildo, incumplieron “con la orden de prohibición de clases presenciales en la ciudad”,

Xavier Narváez, director municipal de Justicia y Vigilancia del municipio esperó que los estudiantes, que acudieron de manera voluntaria, abandonen los colegios para proceder a la clausura de los establecimientos.

Según el COE Nacional, Guayaquil se encuentra en semáforo amarillo, por lo que autorizó el retorno voluntario a la presencialidad.

“Las decisiones del COE Nacional son generales, son nacionales, pero las realidades de cada cantón, las asume el COE Cantonal”, dijo Narváez tras colocar el sello de clausura en una unidad educativa.

Mientras Narváez, acompañado de funcionarios municipales, clausuraban los establecimientos, el Gobierno Nacional emitió un comunicado, en el que señala que los gobiernos seccionales no tienen poder de decisión en la educación.

“Según la Constitución del Ecuador, el Gobierno Central tiene la competencia exclusiva en cuanto a educación y salud, por lo que los Gobiernos Autónomos Descentralizados no pueden suspender la presencialidad en la educación”, señaló el Ejecutivo en un comunicado.

“Nosotros tenemos plena autonomía, el Cootad (Código Orgánico de Organización Territorial, Autonomía y Descentralización) así nos la da. Esto no es ningún chiste, hay que ser responsables y coherentes”, sostuvo Narváez.

La alcaldesa Cynthia Viteri había advertido el domingo que clausurará durante 30 días e impondrá multas de siete salarios básicos unificados a las instituciones educativas que abran sus puertas para recibir alumnos y recordó que haría operativos a partir de las 07:00.

“El año lectivo está por concluir en tres semanas, es un riesgo innecesario exponer a niños, jóvenes, maestros y personal administrativo”, sostuvo.

 

 

– El Comercio