Economía

Gualaceo ofrece vino de capulí, mora y manzana

En el año 2012 el proyecto pasó a ser completamente de la Asociación, que en la actualidad realiza y comercializa los vinos principalmente en los mercados locales.

GUAYAQUIL. La  elaboración  de vino artesanal mejora la productividad de los fruticultores y, por ende, su economía. Y sobre todo  permite que no existan desperdicios de la fruta porque es una actividad en la que se consume toda la producción, puesto que no importa que alguna fruta esté golpeada. Con este propósito, en la Comunidad de Chicagüiña, en la parroquia y cantón Gualaceo, provincia del Azuay,  se dedican a la fabricación de vino.

Los sabores son tres: capulí, mora y manzana son los sabores que ofrecen los integrantes de la Asociación Artesanal Chicabonita del Agro, pero no en cantidades importantes aún.  La producción de vino se realiza con la labor organizada de seis miembros de la mencionada Asociación, como trabajadores fijos quienes procesan la fruta y la colocan en los seis tanques para fermentación de la fruta. En cada uno se procesa un promedio de 1.525 litros de vino.

El proyecto inició en 2009, cuando los miembros de la Comunidad de Chicagüiña mostraron interés por reactivar la fruticultura en el sector, y buscaron el apoyo del Ministerio de Agricultura, Ganadería, Acuacultura y Pesca (MAGAP) para mejorar y tecnificar su producción, que inició de manera artesanal.

A través del entonces proyecto de Competitividad Agropecuaria y Desarrollo Rural Sostenible (CADERS) del MAGAP, hace cinco años se beneficiaron de una inversión de 34.500 dólares para la implementación de una planta de procesamiento de vinos de fruta. Actualmente la Asociación recibe acompañamiento permanente de técnicos del Programa de Innovación Tecnológica Participativa.

La inversión del MAGAP permitió implementar una planta industrial de procesamiento de vino que contiene un cuarto frío, tanques de fermentación de acero inoxidable, embotelladora de cuatro bocas mecánicas, selladora de tapas, bombas, sellos de seguridad e imagen publicitaria, y otros accesorios usados para la industrialización del vino.

Orlando Fernández, encargado de la planta de procesamiento de vinos, dijo que comercializan un promedio de 400 botellas de vino al mes, a un precio de 5 dólares.

Manuel Peñaranda, presidente de la Asociación Chicabonita del Agro, dijo que por medio del MAGAP y el Ministerio de la Producción, participan en varias ferias y eventos a nivel nacional para promocionar su producto. Consideró que esto les ha llevado a mejorar sus etiquetas y la imagen de su producto. (DO/MAGAP)