Economía

Gobierno de Lasso se enredó en los grandes anuncios y perdió su oportunidad de atraer inversiones al sector petrolero

La falta de acciones concretas se profundizó con el paro indígena de junio. El decreto 95 fue un espejismo.

A pocos días de entrar en los últimos tres meses de 2022, la producción diaria está estancada en un poco más de 490.000 barriles de crudo. En otras palabras, a pesar de los anuncios y discursos oficiales, el país está muy lejos de cumplir la meta de llegar a los 580.000 barriles hasta finales de año.

Es más, en medio de los altos precios del petróleo, el volumen de barriles exportados ha caído a su nivel más bajo desde 2007, debido a que la inversión extranjera para reactivar al sector no ha llegado.

Norberto Revelo, economista y consultor internacional sobre inversiones energéticas, explicó que lo grave de este escenario es que el Gobierno de Guillermo Lasso perdió definitivamente su oportunidad de atraer esas inversiones.

Esto debido a que las compañías internacionales ya cerraron su planificación de inversiones para 2023 durante este mes de septiembre. Sin embargo, debido a la falta de decisión y ejecución, que se profundizó con el paro indígena y la derogatoria del decreto 95 (política petrolera), Ecuador quedó fuera del mapa para el próximo año.

Asimismo, para septiembre de 2023, de cara a la planificación de las inversiones de 2024, tampoco el país está entre los destinos de las empresas con mayor capacidad económica y tecnológica porque será el último año completo de Lasso y se prevé que para 2025 retorne al poder el populismo de izquierdas bajo dos opciones: el correísmo y sus acuerdos mafiosos en sectores estratégicos como el petróleo; o la opción anti extractivista y anti petrolera encarnada en personajes como Yaku Pérez o incluso Leonidas Iza.

“Lamentablemente Ecuador perdió el tren y la incertidumbre sobre el manejo económico presente y futuro es muy grande”, dijo.

Esa incertidumbre, como reportó LA HORA en una nota titulada “Las políticas de Lasso aún no convencen a los inversionistas”, ya eran un tema de preocupación de las principales bancas e inversionistas internacionales en abril y mayo de 2022.

Decreto ignorado
Fernando Santos Alvite, exministro de Energía explicó que el decreto 95, que abría las puertas de la inversión a las compañías extranjeras, estaba muy bien redactado, muy bien hecho, e incluso era un modelo de cómo construir una política pública petrolera. Sin embargo, todo quedó en el papel.

“Cuando el presidente Lasso lo firmó y lo envió al Ministerio y a la burocracia de Petroecuador, estos lo echaron al canasto de basura. No le hicieron caso, lo ignoraron. En 15 meses no se hizo nada y ahora ya se tuvo que derogarlo. No ha pasado nada. No ha venido un centavo en inversión extranjera ni una coma en técnica”, puntualizó.

En otras palabras, el decreto 95 tuvo un destino parecido al decreto 151 para el sector minero. Los dos eran un buen punto de partida, un buen plan, pero se quedaron en el escritorio del Presidente de la República.

A la mala gestión desde el Ejecutivo, que se traduce en cinco gerentes de Petroecuador en menos de dos años, se incluyen problemas como el “enemigo interno” y el mal reparto de los ingresos petroleros.

Fernando Reyes, vicepresidente del Colegio de Ingenieros Petroleros, ha recalcado que el Gobierno debe olvidar los grandes anuncios y las “optimistas” metas de producción, con el fin de concentrarse en llegar a los 500.000 barriles al día hasta fin de 2022.

De cara a 2025, el horizonte debería apuntar a los 600.000 barriles, pero siempre y cuando se busque atacar el verdadero problema que es, antes de abrir más pozos, invertir en tecnología de recuperación mejorada para recuperar la producción de los campos viejos y en declive. (JS)

En los últimos 16 años, las exportaciones no petroleras han crecido casi un 50%; mientras las exportaciones petroleras han caído casi un 10% en volumen.

Apuesta por el petróleo fácil de extraer
Hasta el momento, Ecuador ha extraído o producido el petróleo fácil, aquel que surgió con el gas asociado; también se ha sacado el petróleo que se puede bombear a la superficie sin mucho problema, con bombas eléctricas.

Todavía tenemos grandes reservas en el subsuelo, pero para extraerlas, según Fernando Santos Alvite, exministro de Energía, se debe “exprimir la roca”.

“Esa roca está 3.000 metros bajo la superficie y se necesitan técnicas que se llaman de recuperación secundaria y terciaria”, puntualizó.

Petroecuador no tiene el dinero suficiente para esas inversiones porque los recursos económicos que produce la petrolera estatal se van al presupuesto del Estado y a preasignaciones de todo tipo. En otras palabras, Petroecuador no tiene un presupuesto autónomo y los planes se quedan a medias en el mejor de los casos.

El mal desempeño de la producción petrolera se ha visto disimulado por los altos precios internacionales; pero los problemas se harán más visibles a partir de 2023.

Dando vueltas en el mismo terreno
Hace un par de meses Ecuador cumplió 50 años como exportador de petróleo. En los setenta, el país heredó de la Texaco 250.000 barriles por día de producción. Esa producción se potenció a mediados de los años ochenta cuando se firmaron alrededor de 13 contratos que permitieron subir a 500.000 barriles diarios.

A partir de ahí, con picos de producción que no se pudieron sostener en el tiempo, el país ha sido incapaz de aprovechar de mejor manera su riqueza petrolera. Y ahora, a pocos meses de terminar 2022, las actuales autoridades petroleras están sufriendo por retomar, como gran logro, los niveles que alcanzamos por primera vez entre 1984 y 1988.

Exportaciones petroleras
Millones de barriles de crudo
Corte Julio de cada año

Año Cantidad
2007 72,4
2008 75,9
2009 69,8
2010 71,7
2011 73,3
2012 76
2013 79,3
2014 85,8
2015 89,9
2016 85,1
2017 81,1
2018 74,3
2019 79,9
2020 72,9
2021 74
2022 65,9

 

 

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