Economía

Gobierno busca reducir en casi 13% de deuda hasta 2023

“A lo largo del último decenio, la deuda pública total casi se duplicó al pasar del 24% del PIB en 2008, al 46% del PIB en 2018. Aquel incremento ocurrió a pesar de que durante ese período Ecuador se benefició por los precios inusualmente altos del petróleo”. Este diagnóstico está incluido en el ‘Memorando de Políticas Económicas y Financieras’, adjunto a la Carta de Intención entregada por las autoridades ecuatorianas al directorio del Fondo Monetario Internacional (FMI).

Por eso, una de las metas a mediano plazo del acuerdo con el multilateral es que el porcentaje de deuda pública baje el 12,6% entre 2019 y 2023. Esto quiere decir que los déficits fiscales deben ir bajando año a año, hasta que en 2021 se pueda alcanzar un superávit primario del 3% del Producto Interno Bruto (PIB).

Menos gastos, más ingresos

Para lograr este objetivo, el camino trazado, entre Gobierno y FMI, es una combinación de reducción de la masa salarial pública (1.000 millones en tres años), la optimización gradual del subsidio a los combustibles, la reducción en los gastos de bienes y servicios (otros 1.000 millones en tres años) y un aumento de ingresos a través de una reforma tributaria (1.500 a 2.000 millones cada año).

Esta disciplina fiscal se comenzaría a sentir desde 2020. Durante este año, la deuda pública subirá del 46,1% al 49,2%, debido a que el déficit primario no petrolero será de 3.500 millones de dólares, y a que se necesitará un endeudamiento nuevo por un total de 8.100 millones de dólares.

En este sentido, la progresión establecida en el acuerdo con el FMI es que en 2020 el porcentaje de la deuda consolidada, sin tomar en cuenta otros pasivos contingentes como preventas petroleras o Certificados de Tesorería (Cetes), se reducirá a 46,8%. En 2021, el porcentaje pasará a 45,2%; en 2022 llegará al 40,8%; y finalmente, en 2023 terminará en los 36,6%.

Richard Martínez, ministro de Economía, explicó durante su última comparecencia en la Asamblea, la semana pasada, que la consolidación fiscal y la reducción de la deuda permitirán implementar el Fondo de Ahorro Petrolero, incluido dentro de las reglas macrofiscales de la Ley de Fomento Productivo, e ir alimentando el aumento previsto para los programas sociales.

¿Qué se vendría?

Sin embargo, una de las preocupaciones de analistas como el exministro Mauricio Pozo, es que el esfuerzo de austeridad provocará un efecto recesivo en la economía, sobre todo en 2019, donde no solo que el país no crecería, sino que se contraería en -0,5%.

Según las estimaciones del FMI, en conjunto con el Frente Económico del Gobierno, la economía volverá a crecer, de manera mínima al 0,2% en 2020. Para 2021, el incremento será del 1,2%; el 2022 llegará al 2,7%; y, finalmente, en 2023, el país crecerá en 2,3%.

 

 

(La Hora)