Opinión

Glenn Frey, el guitarrista de los sueños californianos

David Villafranca

@EFE

Glenn Frey era de Detroit y su compañero de aventuras Don Henley nació en Texas, pero sus orígenes no importan porque los líderes de The Eagles exportaron a todo el mundo los aromas y ecos cálidos de California y reventaron las listas de ventas en los años 70 con su mezcla de rock y country.

«Siempre quise ir a California. Y fui y quedé sorprendido. La vegetación, yo nunca había visto palmeras… Era como un sueño hecho realidad», contó en el documental «History of The Eagles» Glenn Frey, guitarrista y cantante de The Eagles, que falleció ayer, lunes, en Nueva York a los 67 años de edad.

Nacido en Detroit en 1948 e hijo de un trabajador de la industria del automóvil, Frey comenzó de niño tocando el piano y como adolescente formó parte de bandas como The Mushrooms o The Subterraneans.

Pero frente al estilo Motown que arrasaba en la ciudad o el sonido sucio y visceral de grupos como MC5, Frey se interesó por los cruces entre rock y country y las perfectas armonías vocales de bandas californianas como The Byrds, Buffalo Springfield o The Beach Boys.

A finales de los años 60 se mudó a Los Ángeles, donde conoció a su posterior camarada, batería y vocalista en The Eagles, Don Henley, entró en contacto con artistas como Jackson Browne, y empezó a frecuentar el circuito musical que orbitaba en torno a la sala de conciertos Troubadour.

Junto a Henley, Frey formó parte de la banda de acompañamiento de la cantante de country Linda Ronstadt, con la cual mostraron sus mejores bazas: rock transparente y soleado, coros inmaculados y esencias de la música tradicional norteamericana.

Con el bajista Randy Meisner y el guitarrista Bernie Leadon dieron forma a la primera alineación de The Eagles, que publicó su disco debut homónimo en 1972.

The Eagles llegaron en un momento propicio, cuando el movimiento hippie vivía horas bajas, y supieron además recoger y explotar el legado country-rock de grupos como The Byrds o The Flying Burrito Brothers.

El grupo ganó una gran popularidad durante la primera mitad de los años 70 con los discos «Desperado» (1973), «On The Border» (1974) y «One of These Nights» (1975) y exitosas canciones como «Take It Easy», «Lyin’ Eyes», «Tequila Sunrise» o «Take It To The Limit».

También desplazó progresivamente su foco del country-rock hacia el soft-rock y sonidos de mayor acogida entre el público, un hecho que facilitó la salida de la formación de Randy Meisner y Bernie Leadon mientras que entraron en The Eagles los guitarristas Don Felder y Joe Walsh además del bajista Timothy B. Schmit.

El año 1976 marcó el gran pelotazo de la banda, que arrancó el año con «Their Greatest Hits 1971-1975», álbum recopilatorio que solo en Estados Unidos ha vendido 29 millones de copias, antes de que el disco «Hotel California» eclipsara todo lo que hubiera hecho antes The Eagles.

La canción que abría el álbum se convirtió en el gran éxito de la banda, todavía muy radiado cuarenta años después de su edición, y alimentó toda clase de leyendas e historias sobre el famoso hotel, desde que estaba situado en Baja California (México) hasta que se refería a un centro psiquiátrico de Los Ángeles.

La misteriosa letra de «Hotel California» se interpretó como una metáfora de los excesos de la vida de los artistas, también como una mirada crepuscular al sueño americano, pero hubo quien incluso señaló que incluía mensajes satánicos.

«Hotel California» marcaría el punto álgido de una banda de ventas astronómicas, y blanco perfecto a la vez de los jóvenes roqueros que les acusaban de vendidos o aburridos, pero que también comenzaba a desgastarse y que en 1979 lanzaría su último álbum «The Long Run» antes de separarse.

Glenn Frey lanzó entonces su carrera en solitario con el disco «No Fun Aloud», en 1982, y se mantuvo en el éxito gracias a temas tan populares como «The Heat Is On» (1985).

También tuvo tiempo para adentrarse en el mundo de la actuación, con papeles en la serie «Miami Vice» o la película «Jerry Maguire» (1996).

A Frey se le atribuyó la cita que afirmaba que The Eagles se reunirían «cuando el infierno se congelara», por lo que cuando el grupo volvió a la actividad en 1994 lo hizo con el álbum titulado «Hell Freezes Over».

En las dos décadas siguientes el grupo saldría a la carretera en varias ocasiones y publicaría su último trabajo en 2007, «Long Road Out of Eden».

«Nos propusimos convertirnos en la banda de nuestro tiempo. Pero a veces, si haces una tarea lo suficientemente bien, te conviertes en una banda para todas las épocas», dijo Frey en el documental «History of The Eagles».

Tras conocerse la muerte de su compañero, Don Henley afirmó en un comunicado que Frey fue como un hermano para él y que conocerle cambió su vida para siempre.

«Éramos dos jóvenes que peregrinaron a Los Ángeles con el mismo sueño: dejar nuestra marca en la industria musical. Y con perseverancia, un profundo amor por la música, nuestra alianza con otros grupos y con nuestro manager Irving Azoff, construimos algo que ha durado más de lo que cualquiera podría haber soñado», concluyó.

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