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General Luis Lara: “La guerra interna es una estrategia de marketing para la campaña electoral”

Ecuador lleva cuatro meses en un conflicto armado interno con el que el presidente Daniel Noboa declaró la guerra a 22 grupos delincuenciales a los que calificó como terroristas. Según el Ejecutivo, la violencia criminal se ha reducido notablemente.

Aunque no se han públicas las cifras absolutas, Mónica Palencia, ministra del Interior, informó el 14 de mayo de 2024, que las muertes violentas se han reducido en un 28%. Luis Lara, quien fue jefe del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas en el Gobierno de Lenín Moreno; y ministro de Defensa de Guillermo Lasso, evaluó la estrategia de Noboa en torno a la lucha contra el narcotráfico, el terrorismo y el crimen organizado.

El exfuncionario diálogo con PRIMICIAS al respecto. Lara es crítico con la declaratoria de guerra interna y cree que hace falta una verdadera estrategia basada en información de inteligencia.

El regreso de la violencia criminal

¿En qué ha cambiado la situación del país desde que dejó el Ministerio de Defensa?

Cada vez estoy más convencido que la inseguridad sigue siendo el problema más desgarrador para la nación. Es un tema muy complejo con enormes repercusiones tanto al interior del país como en el escenario global. Requiere poner todas las capacidades del Estado al servicio de una lucha contra los grupos criminales y el narcotráfico que será, sin ninguna duda, larga y dolorosa para la nación.

El nuevo Gobierno ha declarado la existencia de una guerra interna, ¿es el camino correcto?

La inexperiencia ha llevado al Gobierno a pensar que con una declaratoria de guerra interna y la repetición de mensajes triunfalistas en redes sociales, sería suficiente para erradicar la violencia. Pero esto es un gravísimo error.

La presencia de las Fuerzas Armadas en las calles trajo un alivio temporal, pero la falta de planificación no permitió conseguir resultados apreciables y ya constatamos que la situación se empieza a revertir.

¿Por qué dice que se está revirtiendo la situación?

Los hechos condenan al Gobierno. Se han realizado, según la versión oficial, 200.000 operativos y se han detenido a cerca de 20.000 personas, en seis meses. Las cifras no son creíbles. Estamos hablando de más de 1.000 operativos diarios. Si en ellos participan un mínimo de 50 miembros de la fuerza pública, se requeriría la participación de todo el personal disponible, todos los días, dejando de hacer todas las restantes tareas que les son propias, sin descanso.

Entonces, ¿la violencia regresará?

Tras un éxito inicial, vemos con horror que la violencia está resurgiendo con fuerza. Apenas unos 300 sospechosos han sido encauzados. Nuevamente, hay cifras escandalosas de asesinatos, ataques armados, extorsiones. El miedo está presente nuevamente.

¿De qué sirve la detención de unas decenas de elementos criminales? Si los capos siguen actuando con impunidad, y no solo eso, sino que se escapan de las cárceles. No hay un capo de la mafia detenido, no se han presentado a los responsables de las masacres que se siguen produciendo en el país, no hay financiadores o un lavadores de dinero presos.

La declaratoria de guerra interna

¿Considera que la declaratoria de guerra interna fue una equivocación?

Declarar terroristas a todos los grupos criminales no tiene un sustento técnico y corresponde más bien a una estrategia de marketing, que no tomó en cuenta las consecuencias para la imagen del Ecuador. Es evidente y el Gobierno lo demuestra, una y otra vez, que no existió planificación. Hasta ahora no se conoce cuál fue el plan del gobierno más allá de haber utilizado a las Fuerzas Armadas para cumplir tareas en el campo de la seguridad.

¿Entonces la guerra interna no ha cambiado nada en el país?

Lo más grave es que declaran una guerra interna, causando una profunda alarma entre los ecuatorianos y a nivel internacional- Y en el tiempo transcurrido no existen otros resultados que los que ya se habían conseguido en el pasado reciente.

¿Cuáles son esos resultados del pasado reciente?

No debemos olvidar que el gobierno anterior (de Guillermo Lasso) consiguió recursos, equipos, tecnología, apoyo internacional, para esta lucha contra el narcotráfico y el crimen transnacional. Pero ese equipamiento hay que utilizarlo con una estrategia clara, con planes precisos, con liderazgo oportuno y no arriesgando las vidas del personal de la fuerza pública al declarar una guerra sin la planificación adecuada. Sin embargo, en las redes afines al gobierno todo es felicidad. Es una realidad paralela. Una ficción que al no tener el sustento necesario puede generar daños aún mayores a la patria.

Desde su análisis, ¿cuál es el objetivo real de la declaratoria?

Con el análisis anterior, es claro que la guerra interna es más una estrategia de marketing de un gobierno que se encuentra en plena campaña electoral. Pero los resultados no acompañan a esa campaña.

La estrategia necesaria

Usted dice que el Gobierno de Lasso adquirió equipamiento y tecnología. ¿Qué falta entonces para hacer frente al crimen organizado?

El país requiere una estrategia seria, fundada en información de inteligencia, con apoyo internacional, para enfrentar a las mafias del narcotráfico y el crimen organizado. Es admirable el sacrificio de soldados y oficiales de las Fuerzas Armadas que con increíbles sacrificios han estado en las calles, en los barrios, en las carreteras, por semanas y meses, sin una planificación adecuada.

Más allá del nivel estratégico militar, ¿qué tiene que hacer el Estado?

Para enfrentar a la violencia extrema de las mafias, es preciso la unidad nacional. La acción conjunta de todas las funciones del Estado para derrotar a la violencia y recobrar la paz. Eso implica una planificación del más alto nivel con base en estrategias eficaces y comprobadas, que van desde un soporte de información e inteligencia con apoyo de los países amigos.

¿Cuáles deben ser estas estrategias?

La identificación, neutralización y judicialización de los capos de esas agrupaciones criminales, de quienes les otorgan apoyo logístico; de quienes lavan su dinero, de quienes les dan sustento mediático, pero de manera especial de quienes les otorgan protección política y judicial. El país requiere con urgencia un baño de verdad y un cambio real.

Fuente: Primicias