Economía

Gastos disparados e ingresos estancados complican la solución definitiva de la crisis eléctrica en Ecuador

El sistema eléctrico es más frágil de lo que se supone, Se necesita más inversión en generación, transmisión y distribución. La suspensión no significa la superación de los apagones.

A finales de febrero de 2024, el presidente de la República, Daniel Noboa, junto a la ex ministra de Energía, Andrea Arrobo, aseguraron que se había superado la crisis eléctrica iniciada en octubre de 2023. Sin embargo, desde marzo de 2024 inició una fuerte sequía que provocó nuevos apagones en abril.

Ahora, el actual ministro de Energía y Minas (e)Roberto Luque, anunció que los apagones se suspenden del 6 al 12 de mayo, debido a las mayores lluvias que han mejorado los embalses de las hidroeléctricas y a la reanudación de las importaciones de electricidad desde Colombia.

Nuevamente, el cielo vuelve a sacar momentáneamente al país de la crisis eléctrica, pero la situación sigue siendo igual de frágil y grave que al inicio

Sin recursos se complica la inversión

Para superar de manera sostenible la crisis eléctrica, además de contratar generación térmica de emergencia (barcazas o soluciones en tierra), que pueden costar entre $300 millones y $600 millones, se necesita invertir de manera consistente en todo el sistema: generación, transmisión y distribución.

Como ya reportó LA HORA, las proyecciones que el mismo Gobierno de Noboa ha hecho, al actualizar el Plan Maestro de Electricidad, apuntan a que se debe invertir como mínimo $1.800 millones cada año hasta 2033, para evitar apagones continuos y pérdidas económicas en todo el aparato productivo.

Eso significa que solo en el sistema eléctrico se gastaría el monto total que actualmente se maneja para toda la obra pública en el Presupuesto General del Estado (PGE).

Sin embargo, la falta de recursos es tan grande que, de enero a abril de 2024, toda la inversión pública (incluidas carreteras y otras infraestructuras) apenas llegó a $79 millones.

Este nivel, de acuerdo con el exministro de Economía, Fausto Ortiz, es el más bajo de los últimos 15 años; pero además no incluye ni un centavo en inversión en el sistema eléctrico.

Uno de los problemas estructurales del país, según Andrea Rodríguez, economista, es que el Estado está financieramente desbordado, con unos gastos al alza y unos ingresos estancados, que dejan poco o nulo espacio para la inversión.

“Una de las consecuencias del alto déficit fiscal, y el poco acceso al financiamiento, es que el país invierte poco o nada y por eso tiene una infraestructura vial deficiente, un sistema eléctrico siempre al borde de colapsar, entre otros problemas”, puntualizó.

En el primer cuatrimestre de 2024, la mayoría de los gastos estatales (excluyendo a la inversión) registraron alzas históricas. La nómina sumó $3.077 millones, la seguridad social llegó a los $1.781 millones y los pagos de intereses de deuda sumaron $1.086 millones.

Por su parte, los ingresos por impuestos totalizaron $5.647 millones, lo que representó $20 millones menos que en el mismo periodo de 2023; e incluso $23 millones por debajo de lo que el fisco recibía en 2015.

En el caso del petróleo, los ingresos para el presupuesto estatal llegaron a $410 millones (a pesar de que el precio por barril ha subido $70,9); mientras en 2023 se registraron $612 millones (con precio promedio más bajo de $64,4 por barril).

“El fisco ecuatoriano no tiene ni siquiera suficientes ingresos para cubrir sus gastos corrientes. Se vuelve cuesta arriba invertir en mejor electricidad y en carreteras, entre otros”, recalcó Rodríguez.

La subida del IVA, y los nuevos créditos que vendrán del Fondo Monetario Internacional (FMI) y otros multilaterales, darán un alivio de corto plazo para pagar atrasos y deudas; pero, si se quiere tener dinero para invertir, se deberá reformar radicalmente el presupuesto estatal. (JS)

El Gobierno ha logrado rehabilitar una parte del parque térmico, como la central Enrique García; pero el déficit eléctrico sigue siendo alto.

El sistema eléctrico ecuatoriano está lleno de ‘cortocircuitos’

Actualmente, tanto para las soluciones de emergencias como para las inversiones a mediano y largo plazo, toda la atención está puesta en aumentar la generación eléctrica en el país.

Eso es importante porque se estima que se necesitan alrededor de 150 a 200 Megavatios adicionales cada año para cubrir la creciente demanda de electricidad.

La llamada Ley no más apagones del Gobierno de Daniel Noboa solo abre una pequeña puerta a la inversión privada, sobre todo para proyectos de generación alternativa (eólica, solar, entre otros); pero el país necesita una masiva inversión privada (el Estado no tiene recursos suficientes) para proyectos de todo tipo.

Además, se necesita dinero para mantenimientos. A pesar de que se suspendieron los apagones por una semana, la crisis puede profundizarse, por ejemplo, porque la hidroeléctrica Coca Codo Sinclair necesita un mantenimiento correctivo que se ha aplazado mucho tiempo en medio de serios problemas de operación por sedimentos.

Pero, incluso si se lograra toda la inversión necesaria en generación, el sistema podría colapsar, según César Viteri, ingeniero eléctrico, si no se amplía y mejora la capacidad de transmisión.

“Hay zonas del país tan importantes como Guayaquil, donde la capacidad de los transformadores está al límite y los problemas se acumulan”, dijo.

Incluso, durante el programa Vera a su Manera, el exministro de Energía, Iván Rodríguez, alertó que grandes proyectos inmobiliarios están dejando Guayaquil por cantones cercanos como Samborondón porque la transmisión eléctrica no da para más.

Lo mismo sucede con la distribución que también ha sufrido de falta de inversión en los últimos años.

“Los $1.800 millones que se necesitan de inversión anual se deben repartir en todas las fases del sistema eléctrico para evitar que los apagones vuelvan continuamente”, concluyó Viteri.

Fuente:  Diario la HORA