Ciencia

Garmin Epix: sacando al montañero que llevamos dentro

El reloj deportivo de la firma americana tiene GPS y ofrece mapas como elemento diferencial

ESPAÑA. Este dispositivo de muñeca en forma de reloj tiene una dimensión excesiva quizás, pero es muy funcional. Con este aparato en la mano se pueden calibrar varias actividades deportivas, que van desde el senderismo, la carrera más ligera, bicicleta y demás. Su mayor baza es la incorporación de un sistema cartográfico movido por GPS que permite orientarse y observar desde un mapa nuestra ubicación. Viene cargado con los mapas a nivel europeo. Se puede hacer zoom hasta una distancia de cinco metros. Es decir, muy preciso.

De hecho, esta característica es la que le hace totalmente diferencial respecto a otras propuestas existentes en el mercado que prometen bandas de monitorización de la actividad física que, al final, únicamente devuelve una serie de datos demasiado básicos para un deportista más exigente. Otro detalle a tener en cuenta es que la cantidad de información que recoge es muy extensa, dando un paso adelante de por ejemplo otro reloj deportivo de la marca, el Fenix 3. Es, digamos, otra cosa. Es la fusión entre el multideporte y la navegación GPS.

Esto tiene una mayor profundidad, es incluso más útil para el mundo deportivo. Para ello se ha diseñado, en verdad, pero junto con la brújula incorporada y la información procedente del altímetro o barómetro -muy necesarios para el deporte en montaña- permite adecuarse a las circunstancias y anticiparse a la climatología que nos va a acompañar durante la jornada deportiva. De hecho, es capaz de enviar alertas de tormentas en una característica que es opcional. También describe la temperatura.

El reloj, que tiene pantalla táctil a color de 1.4 pulgadas de tamaño, difiere bastante, eso sí, de la experiencia de usuario que ofrece otros dispositivos que llevan instalado otro tipo de pantallas capacitivas fabricadas en otros materiales que mejoran la sensibilidad. En general, es de estética más retro, incluso lo recuerda el sonido de sus botones («clic»). Estos obedecen a la presión de los dedos fácilmente.

Otra característica que le dota de ventaja competitiva es la batería; dura perfectamente una semana y se carga rápidamente, nada que ver por tanto con los llamados «smartwatches». Ni lo pretende, porque no es su cometido ofrecer las mismas funciones a priori existentes que un teléfono móvil inteligente. Además, es sumergible hasta 50 metros, lo que da una noción de la fortaleza de este aparato para el deporte. Se conecta a través de Bluetooth -no tiene Wifi-, lo que permite recibir ciertas notificaciones. No cuenta con otro tipo de sensores como pulsómetro, con lo cual si queremos obtener este dato se requerirá de una banda de cardio accesoria. Su precio llega, eso sí, hasta los 499 euros. (ABC.ES/La Nación)