Ciencia

Fusión celular, la verdadera causa de las muertes por cáncer

Las enfermedades más temidas por el ser humano son aquellas que además de agresivas son consideradas como incurables y con un destino fatal. Podemos mencionar diversos casos, pero el cáncer, sin duda, es una enfermedad que al ser mencionada conlleva temor y discreción. A pesar de todo lo que se sabe acerca de la enfermedad, aún se descubren nuevos detalles sobre la misma, lo que brinda nuevas maneras de atacar el padecimiento para la comunidad científica. Este mes, en la revista Sciences Advances se publicó algo hasta ahora ignorado por la comunidad médica y científica: las células cancerosas son capaces de fusionarse con las células sanas del cuerpo humano para generar híbridos celulares con características nuevas, que les permiten ser más agresivas, generar metástasis y ser más letales. En pocas palabras, el cáncer ‘roba’ características de otras células y las usa a su conveniencia.

Pero antes que nada, entendamos un poco sobre qué es el cáncer. Esta es una enfermedad en la que algunas células del cuerpo humano pierden la regulación de su ciclo de vida —sí, las células crecen a ritmos definidos— y entonces se replican de manera descontrolada. Esto genera masas grandes de células en regiones del cuerpo debido al crecimiento desorbitado; en otras palabras, tumores. Estos a su vez substraen el flujo sanguíneo hacia ellos para alimentarse, lo cual hace que otros tejidos del organismo no se alimenten de manera adecuada al perder el aporte sanguíneo vital. Dicha condición provoca daños irreversibles a las células y sistemas sanos del cuerpo con la consecuente aparición de los signos y síntomas de la enfermedad.

Las razones que provocan que una célula pierda el control de su crecimiento y se vuelva cancerosa son básicamente alteraciones a su genoma —es decir, mutaciones. Esto es porque todas las células de nuestro organismo contienen genes que regulan su ciclo celular, actuando como señales de paro o de vigilancia de los ciclos de replicación. Si dichos genes mutan y pierden su función, las células pierden sus ‘guardianes de control’, y entonces se replican desenfrenadamente. Las mutaciones ocurren por factores hereditarios —es decir, heredas una copia ‘defectuosa’ de los genes de control de tus padres—, por factores ambientales —te expones a químicos o circunstancias que inducen la mutación del genoma—, o simplemente por envejecimiento celular.

En ocasiones, algunas células se despegan de las masas tumorales y viajan por la sangre para llegar a otros sitios del organismo, donde se replican nuevamente ocasionando la aparición de un tumor nuevo. A esto último se le conoce como metástasis. Debido a que en el cuerpo tenemos una gran variedad de células con características distintas, los rasgos del cáncer que presente un paciente dependerán en gran medida de las células de las cuales han sido generadas.

Pues bien, el descubrimiento de este mes radica en el análisis detallado de células tumorales que no sólo contenían características anormales por ser cancerosas; sino que dichas células contenían rasgos propios de macrófagos, células del sistema inmune o de defensa del organismo encargadas de eliminar patógenos o células dañadas. En un primer experimento, el grupo de investigadores liderado por la Dra. Melissa Wong de la Universidad de Oregon de Salud y Ciencia (OSHU), incubaron células obtenidas de cáncer de colon de ratón con macrófagos. Al cabo de un tiempo, observaron la fusión de las dos células que resultó en un híbrido celular que contenía una mezcla del genoma de las células iniciales. Luego, encontraron el mismo resultado al incubar células cancerosas derivadas de piel con macrófagos.

CC