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Funcionarios y publicistas, los cerebros detrás de las campañas en Argentina

Los aspirantes a la jefatura de Estado en Argentina han confiado en reconocidos expertos en comunicación y marketing político para alcanzar el ansiado triunfo.

BUENOS AIRES. Asesores de imagen, funcionarios, publicistas y expertos internacionales en comunicación política conforman las “mesas chicas” que acompañan a los principales candidatos a la Presidencia de Argentina, los “cerebros” que dirigen la campaña.

Los aspirantes a la jefatura de Estado en Argentina han confiado en reconocidos expertos en comunicación y marketing político para alcanzar el ansiado triunfo con mensajes que han apostado a lo emotivo para llegar a los votantes.

Algunos han estado con ellos desde hace años, como funcionarios o amigos, mientras que otros se han sumado recientemente, cuando se comenzó a delinear la estrategia electoral.

En el caso del candidato oficialista Daniel Scioli, gobernador de la populosa provincia de Buenos Aires desde 2007 y favorito en las encuestas para los comicios presidenciales del próximo domingo, sus más estrechos colaboradores son también funcionarios de su gabinete actual.

Su esposa, la ex modelo Karina Rabolini, y su hermano, José Scioli, completan el equipo.

Además, periódicamente Scioli consulta al estratega demócrata James Carville, el asesor que ideó la legendaria frase del expresidente estadounidense Bill Clinton “es la economía, estúpido”.

El conservador Mauricio Macri, actual alcalde de la ciudad de Buenos Aires, ha mantenido en esta campaña a su principal consejero electoral, el experto ecuatoriano Jaime Durán Barba, en quien el candidato del frente Cambiemos ha confiado en más de una elección, como las que le llevaron a la Alcaldía de la capital.

La estrategia de Durán Barba, uno de los asesores más polémicos del panorama político argentino, quedó al descubierto hace unos meses cuando uno de los colaboradores de Macri reveló, durante una conferencia en una universidad de Estados Unidos, los consejos básicos del “gurú” del candidato conservador.

“No propongas nada y no expliques nada”, le habría dicho Durán Barba, porque el objetivo de un debate “es ganar votos, no ganar el debate”.

En esta convocatoria, los cerebros detrás del escenario han diseñado campañas enfocadas en los mensajes emotivos y han evitado la confrontación.

Según la analista Virginia García Beaudoux, codirectora del Centro de Opinión Pública de la Universidad de Belgrano (Copub), era de esperar “una fuerte campaña negativa” de Macri que buscara sumar votos frente a Scioli, pero esto no ha sucedido.

Por el contrario, los avisos de campaña, que llevan las firmas de destacados publicistas argentinos, coinciden en mostrar el lado más humano de los candidatos y hacerlos aparecer cercanos al ciudadano.

La campaña más “agresiva”, apunta García Beaudoux, es la del peronista disidente Sergio Massa, tercero en los sondeos, quien busca meterse en la pelea por entrar a una eventual segunda vuelta con una estrategia que balancea críticas con propuestas.

Este diputado, que ha mejorado en casi un 50 % su proyección de voto pese a no despegar del tercer lugar, también ha escuchado los consejos de especialistas internacionales.

Peronista disidente, Massa sumó a mediados del año pasado al español Antonio Sola para revertir su caída en intención de voto.

Sola, con experiencia en las campañas del presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, y del expresidente mexicano Felipe Calderón, integra el equipo massista junto al peruano Sergio Bendixen.

Mientras Sola intenta aglutinar el voto peronista no kirchnerista para Massa y apunta contra Macri y Scioli, Bendixen se encarga de las encuestas y de elaborar la agenda de propuestas del candidato del frente Unidos por una Nueva Alternativa (UNA).

Además, el equipo técnico de Massa cuenta con reconocidas figuras de la política argentina, como el exministro de Economía Roberto Lavagna, considerado el artífice del “milagro” argentino durante el primer mandato del fallecido expresidente Néstor Kirchner, tras la crisis de 2001.

Scioli, Macri y Massa también tienen en sus equipos asesores que coordinan la campaña en el cinturón urbano bonaerense, un distrito clave para obtener la Presidencia, y articulan las alianzas necesarias en el interior del país.

Todos con un objetivo: Ganar las presidenciales, bien el día 25, en primera vuelta, o en noviembre, en una eventual segunda ronda. (Efe/ La Nación)