Opinión

Fuerzas Armadas policiales

Raúl Hidalgo Zambrano/Guayaquil

Se está produciendo una desorganización en las instituciones del Estado, resultado de gobiernos sin la convicción de que deben fortalecer el Estado. El conflicto armado interno que estamos atravesando debe reevaluarse en un ciclo permanentemente que empieza por los resultados obtenidos y los costos, analizar para determinar si las estrategias deben variar, decidir las nuevas acciones a emprender y; evaluar para determinar si se cumplió el efecto deseado.

Apreciando la situación tenemos: El aumento de la sensación de seguridad por presencia en las calles y cárceles de las FF. AA.; El incremento de capturas de miembros de las bandas criminales, sin embargo, el esfuerzo es estéril porque el sistema de justicia no está adecuado para procesarlos; El acrecentamiento de la captura de droga, una muestra de que sigue el tránsito por el Ecuador; El crecimiento en la incautación de armas, municiones y explosivos; La disminución de los homicidios.

Los costos no se cuantifican, en todo caso: Nuestro país está desplegando una gran cantidad de militares y policías; Gastando una gran cantidad de recursos económicos y materiales no medibles; Las FF. AA. están distraídas de su alistamiento para cumplir con su misión constitucional de defender la soberanía e integridad territorial, ¿cómo estará el mantenimiento y reparación del armamento, buques, helicópteros y aeronaves?

Las FF. AA., producto de su alta imagen, están siendo utilizadas en operaciones que le corresponden a la Policía Nacional. Parece políticamente correcto imponer las tareas de patrullar las calles, contra la delincuencia, en las cárceles, contra la minería ilegal y delitos ambientales, como seguridad de personas importantes, que cada día se suman a solicitar protección, y un sinnúmero de otras tareas policiales. Un solo término coloquial lo resume “Mentolato”, que según el Diccionario de la Lengua Española lo usan en Chile, y significa “Persona hábil para resolver múltiples problemas cotidianos”.

Por otro lado, La Policía Nacional se expande y nuevos elementos se suman en gran cantidad. Mantiene dos políticas: El requerimiento del apoyo complementario de las FF. AA., debido a que el crimen organizado superó su capacidad y; La expansión de sus servicios a otras áreas, como las aguas interiores de litoral y de los puertos, especialmente en el golfo de Guayaquil, policía portuaria y los servicios que van creando según el delito que aparece.

Ayuda internacional que recibe el Ecuador es limitada, especialmente de la Unión Europea, de los organismos internacionales que tienen que ver con el combate al crimen, entre otros: la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) y La Convención de las Naciones Unidas contra La Delincuencia Organizada Transnacional y sus Protocolos, uno de ellos el Protocolo contra la Fabricación y el Tráfico Ilícitos de Armas de Fuego, sus Piezas y Componentes y Municiones.

Las FF. AA. se están policializando, la Policía expandiendo a otros servicios, lo que demuestra que el Estado no fortalece su organización. Los organismos internacionales son puros enunciados. El conflicto armado interno sigue como un fenómeno.