Opinión

Fuerzas Armadas, Fiscalía y lámpara mágica

Comandante Raúl Hidalgo Zambrano/ Guayaquil

 

Nuestra sociedad cae constantemente en el abismo de la desesperanza, empujada por el sunami del narcotráfico e impunidad de delincuentes de toda clase, sin que haya capacidad suficiente de neutralizar la caída por parte de las autoridades responsables y apoyo ciudadano.

El informe realizado por la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga (UNODC-2022), órgano que monitorea el comportamiento mundial de la economía criminal producto de las drogas, ha determinado que los puertos con mayores casos de salida de cocaína, en el mundo, son en el siguiente orden: Buenaventura (Colombia), Guayaquil (Ecuador), Cartagena (Colombia) y Santos (Brasil).

Se dice que para solucionar o que el puerto de Guayaquil salga de los primeros puestos determinado por la UNODC, se debe militarizar los puertos: ecuatorianos existe tecnología que permite escanear los contenedores, pero ninguna autoridad de control o aduana hace el esfuerzo necesario para instalar estos controles, ¿qué fuerzas lo impiden? La participación de las Fuerzas Armadas (FF.AA.) militarizando los puertos no resolverá la salida de drogas y se ampliaría la oportunidad de que algunos elementos se corrompan.

Nuestro Estado está debilitado por los pésimos gobiernos anteriores. El actual gobierno, ante el clamor ciudadano de más seguridad y protección, dispone la intervención de las FF.AA., mediante decretos ejecutivos de estado de excepción, zonas de seguridad fronteriza y áreas estratégicas de seguridad, pero, sin el marco legal claro para el uso legítimo de la fuerza y progresivo de las armas defensivas.

Todos los días se menciona a la Fiscalía para que investigue las olas de crímenes contra la vida, bienes públicos y privados, y narcotráfico. Además, incrementa la fuerza del sunami los delitos contra la estabilidad del Estado y destrucción, en ciertas ciudades, ocurridos durante el último levantamiento indígena, la impunidad está asegurada por la amnistía que la Asamblea proporcionó al anterior. La Asamblea aporta con el jaqueo de votos para favorecer la fallida destitución del presidente de la República y muchos casos de dominio público, la impunidad está asegurada por la cantidad de escándalos acumulados.

Sumemos a este escenario la división que causa la potente corriente indigenista que proclama como suyos los territorios ancestrales, indeterminados, ¿serán los de antes del Tahuantinsuyo?; y la corriente de los federalistas que manifiestan que la crisis se podría resolver con un nuevo Estado federado, con mini estados satélites asociados, algunos traen al presente la historia de la independencia, del Reino de España, y formación del Ecuador.

Pensar que FF.AA. está dentro de una lámpara mágica que, saliendo de ella, mediante el estímulo de un decreto del mandatario resolverá al menos tres deseos, es una utopía. La fiscalía tampoco tiene una lámpara y un genio con capacidad de soportar el sunami de delitos que son denunciados a cada hora.

Los problemas se resuelven fortaleciendo al Estado, la conciencia y unidad nacional; gobernando para los intereses ciudadanos y reduciendo la impunidad.