Internacional

Francisco visitará un Paraguay agrario y marcado por las desigualdades

A esa reunión asistirán, entre otros, líderes indígenas, portavoces de barriadas pobres y del colectivo LGTB.

ASUNCIÓN.Paraguay, el país con mayor proporción de católicos de América Latina, se ha volcado para recibir al papa, quien se encontrará con una población principalmente agraria y una de las más desiguales en cuanto a reparto de tierras.

Habría que remontarse a la visita de Juan Pablo II, el único papa que hasta ahora ha viajado a Paraguay, en 1988, para encontrarse con una movilización como la que se espera tenga lugar entre el 10 y el 12 de julio, fechas de la estancia de Francisco en el país sudamericano.

De hecho, Paraguay calienta motores desde mayo, cuando se anunció oficialmente la visita, que fue saludada con efusión por el Gobierno, con el presidente Horacio Cartes a la cabeza, quien dijo que se trataba de una “bendición” para el país.

Desde entonces, no hay día en que los principales diarios no dediquen amplia cobertura a esa visita, desgranando los pormenores del programa, el menú que comerá el papa o detalles de las masivas misas que presidirá en el santuario de Caacupé y en el parque de Ñu Guasú.

La Iglesia católica está espoleando a fieles y no fieles con todo tipo de actos previos, como misas multitudinarias, reuniones espirituales y concursos como el del que salió el himno que se cantará a Francisco durante el evento.

Unos actos a lo que se ha sumado una población que se define mayoritariamente católica, fe que alcanza a un 90% de la población, según datos recogidos en 2014 por el centro de investigaciones PEW, con sede en Washington.

Podría decirse que Francisco, gran aficionado al fútbol, juega en casa en Paraguay, que si no es el mismo país que encontró Juan Pablo II en 1988, durante los últimos coletazos de la represiva dictadura de Alfredo Stroessner (1954-1989), en lo social no ha avanzado a los niveles esperados.

Pese a que su crecimiento económico, con un promedio del 4% anual en los últimos años, es uno de los mayores de América Latina, esa bonanza no parece alcanzar al grueso de la población, que totaliza los 6.780.504 habitantes.

De ellos, un millón y medio, el 22,6%, se encuentra en situación de pobreza, y 710.173 personas, el 10,5%, en situación de extrema pobreza, según datos oficiales de 2014.

Además, Paraguay es el país con la segunda mayor concentración de tierras en el mundo, ya que el 2,6 % de los propietarios detenta el 85,5 % de la superficie agraria, según la Agencia de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

A esa realidad se refirió el papa en su reciente encíclica “Laudato si”, en la que defiende el “derecho natural a poseer un lote racional de tierra” y la necesidad de garantizar el acceso a “educación, créditos, seguros y comercialización” de productos para todos los campesinos de Paraguay.

La mención deja entrever que Francisco no desconoce las injusticias sociales que sufre Paraguay, aunque la incógnita reside en si lo expresará en público durante su visita.

En este sentido, a finales de junio grupos católicos y laicos expresaron su descontento porque el papa no mantendrá durante su visita un diálogo directo con indígenas, campesinos y pobres urbanos, los sectores más deprimidos del país sudamericano.

De acuerdo con esos grupos, su agenda está organizada para que esos sectores asistan como “meros espectadores” a la reunión del papa con representantes de la sociedad civil, prevista para el 11 de julio en el estadio León Condou, en Asunción.

A esa reunión asistirán, entre otros, líderes indígenas, portavoces de barriadas pobres y del colectivo LGTB.

Sin embargo, el padre Pedro Velasco, sacerdote español que desde hace décadas trabaja en el Bañado Sur, uno de los barrios pobres de Asunción ubicados cerca de las riberas del río Paraguay, advirtió que en la reunión estos grupos serán “convidados de piedra”.

“No está preparada (la visita papal) para un encuentro real con el pueblo paraguayo, como sí lo está en Ecuador y Bolivia”, afirmó Velasco.

El religioso consideró irónico que Francisco no tenga un encuentro solo con los indígenas, una de las minorías más pobres de Paraguay, cuando sí lo mantuvo Juan Pablo II, pese a la inicial oposición de Stroessner.

No obstante, Velázquez reconoció que la visita del papa servirá para que los problemas sociales de Paraguay tengan eco en el exterior, y a la vez será muy importante para la conservadora Iglesia paraguaya.

“El papa va a decir qué Iglesia quiere, aunque ya lo sabemos: es una Iglesia que va por una vía diferente a la paraguaya”, aseguró. (Efe/La Nación)