Internacional

fracaso de Michelle Bachelet

La lista de las acciones de la presidenta de Chile es larga, pero no pudo capitalizar sus logros y menos traspasarla a los candidatos oficialistas

ESPAÑA. En gran parte la ventaja que ha gozado Sebastián Piñera se debe a las dificultades que han tenido las fuerzas políticas oficialistas y el propio Gobierno de Michelle Bachelet. Para volver a la presidencia de Chile tras el primer mandato de Piñera, la centroizquierda chilena -que gobernó durante más de 20 años tras la dictadura de Augusto Pinochet- tuvo que mutar: sepultó la antigua alianza entre la Democracia Cristiana y los partidos socialdemócratas, para incorporar al Partido Comunista y bautizarse como Nueva Mayoría.

Las movilizaciones sociales de 2011, lideradas por los estudiantes, impusieron una nueva agenda de demandas, principalmente la necesidad de una reforma educativa que la hiciera gratuita, pública y de calidad, así como cambiar la Constituciónheredada de la dictadura. Esa banderas fueron tomadas por la nueva alianza que levantó la candidatura de Bachelet para un segundo periodo.

Ya en La Moneda, Bachelet impulsó una reforma tributaria para recaudar unos 8.000 millones de euros y así financiar la gratuidad de la educación y otros programas sociales, al tiempo que inició los cambios en el sistema educativo. En paralelo llevó adelante un amplio plan de inversiones públicas, como la construcción de una veintena de hospitales, una ley de aborto en tres supuestos, la creación de un ministerio de la mujer, cambio en el sistema electoral, la promulgación de una ley de unión civil, el voto de chilenos en el exterior, bonos para mejorar pensiones y similares para los sectores más pobres. La lista es larga, pero no pudo capitalizar sus logros y menos traspasarla a los candidatos de su sector.

Corrupción

El golpe más duro que vivió su administración y la propia Bachelet lo recibió a inicios de 2015, cuando quedó al descubierto una operación especulativa en la venta de unos terrenos en que apareció involucrada su nuera y su hijo mayor. La popularidad de Bachelet se desplomó y desde entonces perdió buena parte de la iniciativa política. Su adhesión bordea hoy el 30 por ciento, muy lejos de las altas cifras que obtenía al inicio de su periodo. (ABC/LA NACIÓN)