Opinión

¿FIRMEZA CON INCERTIDUMBRE?

Emilio Gallardo González/ Guayaquil

emilioegallardog@gmail.com

 

Los vaivenes políticos en el país han convertido a Ecuador en una secuencia de miniseries, donde los ciudadanos estamos a la expectativa de que sucederá en el próximo capítulo. Esta incertidumbre política genera efectos negativos que incluyen la disminución de la inversión extranjera y nacional, el incremento del riesgo país, la reducción del crecimiento económico, la falta de confianza empresarial y del consumidor, la migración de capital, y la falta de decisiones importantes para el desarrollo del país.

Es decir, se crea un entorno de inestabilidad económica y social.

Es indiscutible que el país requiere un presidente que gobierne con firmeza; de esta forma, demuestra convicción, coherencia y efectividad en la implementación de políticas.

Además, le permite señalar un rumbo. En el combate a la delincuencia se ha demostrado cierta solvencia; sin embargo, la percepción ciudadana de seguridad es bastante mayor que la realidad.

De igual manera, cuando un gobernante se mantiene firme en sus decisiones, pero comete errores, provoca desconfianza. Cuando estos errores son persistentes, pueden ocasionar la pérdida de legitimidad del presidente, teniendo un impacto en el bienestar del país. La entereza en las decisiones de un gobernante es crítica, pero si conduce continuamente a una mayor incertidumbre, acabará más rápido con las esperanzas que los fracasos.

Lo sucedido con la incursión en la embajada de México, justificada por la ilegalidad del asilo otorgado a Glas, demuestra firmeza en la decisión, pero al mismo tiempo ha generado un entorno de rechazo, dudas e incertidumbre en la comunidad internacional.

En lo político, seguramente el gobierno consideró que el beneficio político interno era mayor que el costo político internacional.

Mientras los eventos políticos mantienen la atención de la población, lo fundamental, el empleo, la productividad, la salud, la educación, el fortalecimiento de la institucionalidad, siguen esperando. O, simplemente ¨La política no es lo que se ve, es lo que no se ve¨. (F. Bastiat)