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Finaliza la destrucción de armas químicas declaradas por Siria, según OPAQ

En noviembre pasado la OPAQ confirmó el uso de gas mostaza en un ataque en agosto pasado en la localidad siria de Mareá, situada al norte de Alepo.

BRUSELAS. La destrucción de todas las armas químicas declaradas por Siria ha sido completada después de la eliminación de 75 cilindros de fluoruro de hidrógeno informó hoy la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ).

Con la eliminación de esos cilindros, realizada por la empresa estadounidense Veolia en sus instalaciones de Texas, «acaba la destrucción de todas las armas químicas declaradas por Siria», señaló la OPAQ -órgano ejecutor de la Convención sobre las Armas Químicas con sede en La Haya- en su web.

La necesidad de encontrar una solución técnica para tratar una serie de cilindros en condiciones de deterioro y peligrosas retrasó el proceso, explicó la OPAQ.

El director general de la organización, el turco Ahmet Üzümcü, afirmó que ese proceso «cierra un importante capítulo en la eliminación del programa de armas químicas de Siria».

Además, indicó que continúan «los esfuerzos para aclarar la declaración de Siria (sobre sus armas) y para hacer frente al uso continuado de químicos tóxicos como armas en ese país» árabe.

En noviembre pasado la OPAQ confirmó el uso de gas mostaza en un ataque en agosto pasado en la localidad siria de Mareá, situada al norte de Alepo.

Así constaba en tres informes confidenciales entregados a los Estados parte de la OPAQ por el director general de la organización, con las conclusiones de la misión de investigación enviada a Siria para determinar si se emplearon químicos tóxicos.

La OPAQ no hizo mención a los posibles autores del ataque que tuvo lugar el 21 de agosto en Mareá y en el que «actores no estatales» emplearon gas mostaza, pero en esas fechas rebeldes y combatientes islamistas acusaron al grupo terrorista Estado Islámico (EI) de haber utilizado gases tóxicos en sus ataques en la zona.

La OPAQ también investigó otro incidente que tuvo lugar el 29 de agosto en Jobar, tras informar el Gobierno sirio de que sus soldados habían sufrido bajas por el empleo de químicos tóxicos, pero en este caso el equipo de investigación no pudo determinar con seguridad que un producto químico fuera empleado como arma.

Otra investigación sobre el presunto uso de químicos tóxicos se centró en marzo en la Gobernación en la región de Idlib, en el norte de Siria.

El equipo de expertos determinó mediante un análisis de la información y de las pruebas disponibles que «los presuntos incidentes probablemente implicaron el uso de uno o más químicos tóxicos, incluido (gas) cloro, como arma». (EFE/La Nación)