Opinión

FF.AA. Sentimiento de frustración

Comandante Raúl Hidalgo Zambrano/Guayaquil

 

Es lo que deben estar sintiendo los militares, desde el jefe del Comando Conjunto hasta el último soldado que, apoyando en las tareas de la Policía Nacional, cumpliendo un decreto ejecutivo de estado de excepción, capturan a jefes y bandas armadas criminales organizadas; pero cuando son llevados ante los jueces, les dejan libres con alguna medida sustitutiva que nunca cumplen. La frustración también es compartida por nosotros los ciudadanos que vemos como se forma un círculo vicioso de impunidad.

Las autoridades de la Policía siempre se han quejado y quejan de la actuación de jueces, fiscales y operadores de justicia que dejan sin efecto todo un trabajo que significó peligro y muerte de algunos uniformados y gastos de recursos económicos para capturar a delincuentes. Hoy, los militares de las Fuerzas Armadas comprenden la verdadera situación de un sistema de justicia donde ciertos funcionarios responden por interés económico, miedo o incapacidad.

Muchos dicen que no hay leyes o son garantistas de la delincuencia y que hay que endurecerlas, aun si así ocurriese, lo real es que la corrupción corre fortaleciéndose paralelamente al Estado que va debilitándose, por el inocuo accionar de las autoridades del Gobierno, Asamblea y Justicia; las funciones Electoral y de Participación Ciudadana enrarecen más la vida del Estado, deberían desaparecer como poderes.

La capacidad económica del crimen organizado es de tal magnitud que no solo cuentan con fúsiles y ametralladores para la guerra, sino que disponen de vehículos blindados, lanchas súper rápidas, semisumergibles, aeronaves y en estos días se hizo evidente el uso de aviones no tripulados con tecnología satelital para controlar la trazabilidad de la droga, que sumado a la infiltración humana en todas las organizaciones del Estado con la aplicación de la política “recibes plata o recibes bala”, resulta una amenaza para la supervivencia del país. La historia evidencia que las mafias terminan con quienes se asocian o se opongan.

Abraham Maslow (1908-1970), psicólogo estadounidense, explicó su teoría “Jerarquía de las necesidades humanas” mediante una pirámide escalonada: ubicó en el primer escalón las necesidades básicas de respirar, alimentarse y salud; en el segundo las necesidades de seguridad y protección personal y de los bienes; tercero las relaciones sociales; cuarto la estima y; quinto, en la cumbre, de la autorrealización.

El sentimiento de frustración de una persona o un grupo se traduce en una baja auto estima que afecta la dignidad, reputación, gloria, confianza y dominio sobre sí mismo, muy peligroso en instituciones militares, policiales o de seguridad que tienen una elevada autoestima, son respetadas, competentes, disciplinadas y obedientes.

Las autoridades que gobiernan hacen leyes, las que deben hacer cumplir la ley y nosotros debemos respaldar las acciones de los militares y policías porque de su éxito depende la supervivencia de la nación. Si tenemos problemas en solucionar nuestras necesidades básicas, de seguridad y protección nunca subiremos los escalones de la pirámide de Maslow, hasta el bienestar.