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Fernando Santos, un veterano que asume la misión de renovar la selección de Portugal

Figuras como José Mourinho, André Vilas-Boas o Jorge Jesús declinaron públicamente en dirigir la selección lusa, por lo que el debate se resumía a Fernando Santos o a algún técnico extranjero.

LISBOA. Fernando Santos, el nuevo seleccionador de Portugal, presenta una larga trayectoria en los banquillos, aunque solo limitada a su país y a Grecia, un modesto bagaje que deberá utilizar para afrontar la inaplazable renovación del plantel luso.

A punto de cumplir 60 años, asumirá lo que muchos ven como un “regalo envenenado”: un puesto como máximo responsable de una selección que cuenta con Cristiano Ronaldo, el último Balón de Oro, en sus filas, pero que no logra desplegar un juego convincente y cuyo nivel como equipo sigue por debajo de lo esperado.

Cómo sacar el máximo rendimiento a Ronaldo y rodearlo de valiosos escuderos para dotar de una identidad propia al combinado nacional luso es el principal reto del profesional, que llega al cargo después de cuatro años al frente de la selección griega, en la que dejó buenas sensaciones.

Basado en la solidez defensiva que ya había conseguido su predecesor, logró resultados positivos tanto en la Eurocopa de 2012 (llegó a cuartos de final) como en el Mundial de Brasil de este año, en el que fue apeado en octavos y por penaltis contra la sorprendente Costa Rica.

Ahora contará con jugadores de una mayor calidad técnica y experiencia internacional, como Pepe, Fábio Coentrao o Joao Moutinho, a los que se suman una nueva camada de jóvenes prometedora.

Nombres como el del centrocampista William Carvalho (22 años), Rubén Vezo (20), André Gomes (21), Bruma (19) o Ricardo Horta (20) pujan fuerte por hacerse un hueco en la convocatoria y ya habían sido llamados por su antecesor, Paulo Bento.

Por el contrario, futbolistas que ya superan la treintena como Raúl Meireles, Bruno Alves, Ricardo Costa, Hélder Postiga o Hugo Almeida podrían dejar su sitio a esa nueva generación.

El esquema 4-3-3 fue innegociable para Bento, pero está por ver si el nuevo inquilino del banquillo luso no apuesta por una modificación, sobre todo dada la dificultad para encontrar un “nueve” de garantías, un déficit histórico desde la marcha de Pauleta.

El inquilino del lateral derecho -dado que Joao Pereira no cuenta con oportunidades en el Valencia-, un compañero en el medio del campo para Moutinho y la pareja en la zaga de Pepe son otros de los interrogantes abiertos.

Fernando Santos (Lisboa, 1954) comenzó su carrera en el fútbol como jugador en la década de los 70, cuando coincidió con Eusébio en el Benfica, y colgó las botas después de 16 temporadas, aunque nunca logró llegar a la elite.

De formación ingeniero eléctrico, no llegó a dejar el mundillo del balompié y en 1987 ya se sentaba en el banquillo del Estoril.

Siete campañas más tarde recalaba en el Estrela Amadora, que le sirvió de trampolín para llegar al Oporto, en el que duró tres años.

Saltó a Grecia para dirigir a AEK y Panathinaikos y pasó una temporada en cada equipo, tras lo que protagonizó un fugaz regreso a Portugal como técnico del Sporting de Lisboa en la campaña 2003-2004.

Un año más tarde volvió al AEK y dos campañas después recorrió una vez más el camino a la inversa y fue nombrado entrenador del Benfica, con lo que logró dirigir a los tres “grandes” lusos.

El PAOK de Salónica entre 2007 y 2010 y el combinado nacional heleno desde entonces completan un currículum modesto a nivel de títulos: una Copa en Grecia y una Liga, dos Copas y dos Supercopas en Portugal.

De carácter tranquilo y con un peculiar sentido del humor, vio amenazada esa imagen por sus airadas protestas contra el árbitro en el partido de octavos del pasado Mundial contra Costa Rica.

Este incidente le costó una sanción de ocho partidos por parte de la FIFA, que todavía está pendiente de recurso y amenaza con dejarle lejos del banquillo en su arranque como seleccionador portugués.

El puesto dejado por Bento no parecía especialmente codiciado por los entrenadores lusos.

Santos, sin embargo, no parece asustado por la tarea y se prepara para mejorar la imagen de una selección muy tocada por la inexplicable derrota en casa frente a Albania (0-1), en su primer partido de la fase de clasificación de la Eurocopa de 2016. (Efe/La Nación)