Opinión

FERNANDO FIORE GARAY

Silvio Devoto Passano

sidepaderby@hotmail.com

CONOCIMIENTO Y SIMPATIA

En una edición anterior, septiembre del 2010, publiqué un artículo recordando la emblemática figura de don Ricardo Fiore Roffredo con el subtítulo SAPIENSA Y SEÑORÍO y hoy, destacando las cualidades de su hijo Fernando remarco un CONOCIMIENTO Y SIMPATÍA, que estoy seguro es compartido por todos los que en el medio turfístico y en el ámbito deportivo en general han tenido el agrado de tratarlo y ser merecedores de su amistad.

Conocedor a fondo de las cosas del turf, el querido “pibe”  heredó de su padre el amor por el mismo, desde muy niño lo acompañó en más de una de sus diarias visitas al viejo Jockey Club adentrándose en las intimidades del caballo, de su cuidado y entrenamiento, para luego en su juventud, tras retornar de EE.UU. finalizados los estudios secundarios, ser el gran compañero, el segundo a bordo de las cuadras de don Ricardo disfrutando los grandes triunfos de Serpentín, Fronda, Ridi Sempre Grandiosa, Entresueño, Sabrina, Medusa, El Rubio y el triple coronado Capo Di Monte II entre otros, de la misma forma que compartió los malos momentos provocados por la lesión del sobresaliente Gaditano, del tordillo Emisario, un ganador clásico de Chile, en el debut, y la muerte de un legítimo “primera serie”, Prócer, que se accidento una mañana de aprontes muy nublada al chocar de frente con Volador que venía en sentido contrario. Son los avatares del Turf, unas de cal y otras de arena, buenos y malos momentos, igual que en el trajín diario, cualquiera sea la actividad.

Compartí con Fernando muchos, muchísimos bellos momentos, más de un viaje “ida y retorno” a Salinas de poco más de tres horas, entre las cinco y ocho de la mañana, un jueves o viernes para ver el trabajo de un caballo suyo; lo acompañé en algunos domingos retornando del “Costa Azul” tipo nueve de la noche tras dejar elaborado el Programa de Carreras cuando él las oficiaba de Handicaper; atestiguó las muchas veces que sacó un caballo de su propiedad de una carrera donde le correspondía participar, por considerarlo superior, sacrificando sus intereses y el de sus socios; doy fé de su enorme calidad humana ayudando en secreto a profesionales de la hípica en momentos de apremio, sin esperar jamás “un dato” o ayuda alguna en carrera, testimonio la bondad de su tarea como Tesorero de la Asociación de Propietarios de Criadores de Caballos presidido  por Carlos Aguirre Avilés que promovió la importación de productos  chilenos de optima campaña en el “Santa Cecilia” y “Costa Azul” y del excelente trabajo cumplido para hacer realidad la presencia de Leguisamo en las festividades juliana de 1966 marcando un record  de asistencia a carreras imposibles de igualar, menos todavía de superar.

UN APOSTOLADO EN EL TURF

Fernando nunca engrilló la hípica al juego, lo suyo fue amor al puro de carreras, la pasión por una competencia leal, limpia esforzándose siempre por entregar un espectáculo cada vez mejor, buscando sumar adeptos a las carreras de caballos, seguir las huellas dejadas por su señor padre, cumplir con la historia.

Presidió la primera Comisión de Carreras en la vida del majestuoso Buijo junto a Alejandro Ponce Enríquez, Leonardo Stagg Descalzi y Miguel Aguirre Avilés, los dos últimos ya fallecidos, elaborando un Reglamento de carreras que tuvo el respaldo unánime de los diversos estamentos de nuestro turf.

LOS GRANDES CABALLOS DEL “PIBE”

Entre los mejores purasangres que defendieron  sus colores me permito mencionar en primer término a un alazán chileno que entre sus mejores éxitos se nota una punta a punta maravilloso en la pasada arena del “Costa Azul” sobre 1.900 metros con el látigo  peruano Demetrio Aldoradín, su nombre era Bailen prematuramente malograda por la maldita anemia infecciosa que azotó a nuestros activo caballar finalizando los años sesenta del siglo anterior.

SIRAMPUR Y LISTO, insignes fondistas, anotaron sus nombres en los principales clásicos de calendario en varias temporadas, el rendidor TREMOLO, todo un campeón en distancias medias, VENGADOR, MÁXIMO, ANASTACIA Y CHOLA BLONDE, handicaperos de nivel, presentes siempre en las carteleras dominicales siempre cumpliendo a la altura del compromiso y los nacionales Apolo XII, Laser, Emperador y Mangle que dejaron en alto el nombre de nuestra crianza aportando de manera importante el espectáculo.  Fernando era el “centro”, el “capitán” de un numeroso grupo de entonces jóvenes propietarios, todos querían asociarse con él, Xavier Rosales Aspiazu, Johnny Medina, Heinz Moeller Freile, Alejandro Ponce Enríquez, Leonardo Stagg Descalzi, Jesús Cruza Flor, ante otros, y algunos “mayores” como Juan Aguirre Avilés y Fernando Ponce Luque.

EL GOLF, SU OTRA GRAN PASIÓN

La historia de nuestro  deporte lo registra entre los mejores de la historia, brilló como Golfista a nivel nacional e internacional, y el más grande de todos los tiempos, el recientemente fallecido ROBERTO DE VICENZO tuvo palabras de elogio admirando sus condiciones y recomendándole pasara al profesionalismo.

Aún hoy, cuando “el pibe” registra 77 calendarios, juega tres o cuatro horas de manera puntual cada día, y pese a asistir muy poco a las carreras está al tanto de las mismas, tanto a nivel nacional como internacional.

Fernando jamás se alejó del mundo del turf, es imposible, la hípica está incrustada en su genética.

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